FRANCES FARMER

En el año 1937, cuando Errol Flynn empezaba a destacar en Hollywood, protagonizó “British Agent“, un show de radio dirigido por Cecil B. DeMille, en el que sería compañero de reparto de Frances Farmer.

Prometedora estudiante de arte dramático en New York, Frances comenzó a destacar en el Hollywood de los años 40 hasta que, como desencadenante de todo lo que vendría después, la detienen por conducir en estado de embriaguez. Farmer sale libre de la cárcel al pagar la mitad de la fianza, pero meses después y coincidiendo con la agresión a un peluquero al que le rompería la mandíbula, vuelve a los juzgados por no pagar el resto de la fianza. En el juicio Farmer mantuvo una actitud desafiante ante el juez que la condena a pasar 180 días en prisión. La actriz monta en cólera ante el veredicto y comienza a golpear a los policías que intentan sacarla de la sala mientras grita: “¿Es que nunca habéis tenido el corazón roto?“. Por mediación de un familiar, ayudante de Sheriff en el condado de Los Ángeles, el destino de Frances no es la prisión sino un pabellón psiquiátrico donde le diagnostican “psicosis maniaco-depresiva” y le aplican agresivas terapias de rehabilitación.

Tras nueve meses su madre la saca del hospital y se la lleva a vivir a su casa en Seattle, pero las continuas peleas provocan que sea su propia familia la que solicité un segundo internamiento. Su vuelta al hospital psiquiátrico fue un autentico infierno. Según su propia biografía la someten a electroshock, es violada en grupo por pacientes y celadores quienes también la obligan a comer sus propias heces y los médicos, lejos de aliviar su dolencia, la utilizan como conejillo de indias para diversos medicamentos. Aunque si bien es cierto que este último termino nunca pudo ser demostrado, el resto de vejaciones fueron confirmadas por instituciones en defensa de los derechos humanos, quienes también apuntaron la posibilidad, sin poder probarlo de  forma fehaciente, que Frances Farmer fue sometida a una lobotomia.

frances-farmer-02Muchas son los interrogantes que se plantean sobre la vida de Frances Farmer, pero quizá el más aterrador sea si la razón de todo este sufrimiento fue su militancia atea y comunista. Mientras estudiaba en la Escuela Secundaria, Farmer ganó un concurso de redacción con un polémico ensayo titulado “La muerte de Dios” inspirado en sus lecturas de Nietzsche. Así mismo en su época universitaria, se suscribe a una revista de izquierdas y gana un viaje a la Unión Soviética donde conoció de primera mano ese comunismo tan perseguido en su país.

POR: Shur Carlos

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