PEQUEÑA SEMBLANZA DE PAT MARTINO

Nació como Pat Azzara en Filadelfia, el 25 de agosto del año 1944. Su padre Carmen “Mickey” Azzara ejercía la profesión de sastre a la vez que era un fanático coleccionista de discos que en su juventud había protagonizado breves incursiones en el mundo de la música bajo el nombre de Mickey Martino. Había aprendido a tocar la guitarra con Eddie Lang, llamado “El padre de la guitarra de Jazz” e influencia de guitarristas posteriores como Django Reinhardt y educó musicalmente a Pat desde antes de que este siquiera andase. Además de la escucha indiscriminada de discos, parte del metodo utilizado por Carmen para educar a su hijo se basó en la psicología inversa por la que prohibía de forma terminante a su hijo acercarse a la guitarra. A la luz del devenir de la vida de Pat Martino, es más que evidente que el método termino surtiendo su efecto y ya con dos años y atraído por la prohibición, Pat se colo en la habitación de sus padres para jugar con la guitarra de Carmen haciéndose un corte. Fascinado por el color de su propia sangre, Pat la utilizaría para pintar por las paredes aunque lo temprano de su atracción no impediría que su padre le siguiese prohibiendo acercarse al instrumento durante los siguientes nueve años.

Con 11 años y tras la larga espera, Carmen le regala a su hijo su primera guitarra con la que comienza a recibir clases de su propio progenitor realizando en poco tiempo formidables progresos. Con 15 años abandona la escuela para dedicarse por completo a la música. Cambia su nombre por Mickey Martino el nombre artístico que utilizó su padre en aquellas breves incursiones en la escena musical y tras hacer una gira con su amigo de la Escuela Secundaria Earland Charles, es reclutado para tocar con el vocalista de R&B Lloyd Price. Entre actuaciones Pat recibe clases del también guitarrista y profesor de Jazz Sandole Dennis. En aquellas visitas a Dennis, Martino coincide con uno de los más grandes artistas de jazz de todos los tiempos, John Coltrane, quien solía invitar al guitarrista a una taza de chocolate caliente mientras intercambian opiniones sobre música.

Tras su paso por la formación de Price, Martino sigue tocando con diferentes formaciones y siendo cada vez más apreciado en los circuitos de Jazz hasta que en el año 1966 y con tan solo 22 años, publica para el sello Prestige su primer LP: “El hombre”, un disco cuyas composiciones son en su mayoría dedicatorias a las personas más importantes de su vida, entre las que cabe destacar el “Blues for Mickey O”, en referencia a su padre y mentor y “Song for my mother” que no tuvo cabida en la impresión original y que se publicó en la reedición que el sello hizo del disco en el año 2007.

PatMartinoLlegan los 70 y Pat firma su primer gran contrato con Warner Bross muestra de que su carrera musical va en auge hasta que en el año 1976 y mientras está de gira con su grupo de fusion “Joyous Lake” comienza a sufrir convulsiones y fuertes dolores de cabeza. Achacan las crisis a la depresión maníaca aunque algunos médicos dan un segundo diagnóstico de esquizofrenia. Comienzan los tratamientos con medicamentos, electroshock e internamiento en hospitales psiquiatricos lo que le llevan al borde del suicidio. A pesar de todo ello Pat Martino continua con su sino ascendente, sigue mejorando y perfeccionando su estilo y sigue dando conciertos y entrando en los estudios de grabación cuando su salud se lo permite. Finalmente en el año 1980 le diagnostican un aneurisma cerebral provocado por una Malformación Arteriovenosa congenita de la que dudan pueda salir vivo. Regresa a Filadelfia para someterse a una intervención quirúrgica en la que su vida pende de un hilo. Tras pasar un corto periodo en estado de coma, Martino despierta… pero no recuerda nada. Con 36 años y siendo un músico consagrado, Pat Martino había olvidado como tocar la guitarra. Le costaba reconocer a la figura que tan importante fue para su carrera, la de su padre así como la de su madre, sus amigos y cualquier mínimo atisbo de su pasado como guitarrista. Según sus propias palabras se sentía “frío, vacio, neutro, limpio… desnudo”.

Tras salir del hospital Pat volvió a casa de sus padres para iniciar un doloroso proceso de recuperación. Paulatinamente fue recuperando algunos pedazos de su memoria, pero lo que no parecía volver era su deseo de tocar la guitarra. Carmen le enseñaba sus discos, sus guitarras pero el sentía un fuerte rechazo hacia todo lo que supusiese esa parte de su vida.

Se produjo una situación muy dolorosa para mí, porque me estaba recuperando en casa de mis padres debido a lo cual tuve que soportar escuchar mis viejos discos cuando estaba arriba, en mi habitación intentando aislarme. Escuchaba a mi padre tocar mis discos y yo no quería oírlos. No me gustaban. Veía los álbumes y la guitarra y en ellos veía la responsabilidad de algo que todo el mundo quería que yo hiciese. Y no sentía que tuviera que hacer eso. Sufría y no quería complacer a nadie. Quería superar el dolor y en algún momento de disfrutar estar vivo.

Finalmente logró volver a tocar. Lo hizo más por dar complacer a aquellos que le rodeaban que por si mismo y en el año 1987 publica El retorno. Pero la tarea no está acabada. Sigue sin sentir deseos de tocar y mucho menos de componer, y como parte de su terapia decide abandonar el instrumento y marcharse a Tokyo y a Amsterdan, ciudades estás donde pasa largas temporadas que se ven interrumpidas por el grave deterioro que sufre su madre, victima de un cáncer que acaba  con su vida en el año 1989. Un año después muere su padre y devastado por la depresión y por frecuentes ataques de ira, Pat Martino es ingresado en un hospital. Siente que el dolor no se ha acabado, que la vida no está siendo justa con el. Recuerda los diagnósticos erróneos a sus dolencias, las terapias inútiles, las descargas eléctricas y a veces necesitan encerrarle en una habitación hasta que pasa la crisis. Es allí donde uno de los psiquiatras le sugiere que utilice un ordenador para revitalizar su creatividad musical. Martino acepta la sugerencia y compra un Apple Macintosh de 128K y un programa de música con el que empieza a jugar. Y es jugando como encuentra la forma de volver a componer. Prescinde de aquellas presiones que sentía sobre sus hombros. Juega y jugando se siente  de nuevo el niño que con 11 años recibió como regalo su primera guitarra. Manipula las notas como si fuesen bloques de madera con los que construye un castillo. No hay un lugar al que volver porque parte de su memoria se ha perdido y tampoco está interesado en un futuro al que tal vez no llegue. Solo quiere que pase la depresión y es jugando como lo logra y como vuelve a experimentar el jazz y graba un nuevo álbum que ve la luz en el año 1994.

pmt_frSin abandonar las actuaciones y las grabaciones, no sería este el ultimo resurgimiento de Pat Martino. Fumador empedernido desde que tenía uso de razón sufre a finales de los 90 una neumonía severa, bronquitis crónica y un enfisema pulmonar que le llevan a pesar 39 kilos. Está a la espera de un trasplante de pulmón que termina por llegar, pero su esposa rechaza el trasplante y somete al guitarrista a una terapia alternativa que incluye abandonar el tabaco y una dieta de vegetales y yoga. Milagrosamente en apenas 5 semanas vuelve a pesar 75 kilos y se recupera permitiéndole iniciar una nueva gira en el año 2000.

Pat Martino vive todavía en Filadelfia, grabando discos, saliendo de gira y experimentando con la guitarra y los ordenadores que tanto le ayudaron en su proceso de recuperación. Ha escrito infinidad de artículos sobre guitarra en general y sobre escalas musicales de países como Japón, China o Brasil en particular además de unos cuantos libros de método y ofrece consejo a quien quiera pedírselo sobre música, aunque también responde a preguntas sobre las diferentes dolencias que le han aquejado durante estos años y sobre la espiritualidad que le ha ayudado a superarlas. Sigue prefiriendo tomar la vida como viene antes de plantearse el futuro.

Lo más grande que he logrado a lo largo de mi vida es mañana por la mañana. Despertarme con la luz del sol, sentir que todo lo que ha pasado es natural. No tener expectativas

Pat Martino.

(*) Jon Andrews en Donwbeat sobre Pat Martino.

POR: Shur Carlos

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