MARY SHELLEY: LA ESCRITORA Y EL MITO

A estas alturas de nuestro compendio, ha quedado claro que nuestro  personaje de ficción favorito es el mal llamado Monstruo de Frankenstein. Nuestras razones quedaron bien claras aquí. Como la que suscribe es, de momento, la única mujer miembro de la Sociedad Supersecreta, es mi misión contar al Visitante del Futuro, cosas de las mujeres que deberían ser recordadas. Y para nosotros, la más importante es Mary Shelley, autora de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y la novela de terror gótico más llevada al cine (unas 65 versiones) de la historia de la humanidad, “Frankenstein o el  Moderno Prometeo”.

LA ESCRITORA.

Mary Wollstonecraft Godwin (1797 – 1851), hija de filósofos, y conocida como Mary Shelley, fue una narradora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa británica. También editó y promocionó las obras de su esposo, el poeta romántico y filósofo Percy Bysshe Shelley. Mary Shelley tuvo una vida basada en la literatura. Su padre la alentó a escribir empezando con las cartas, y su ocupación favorita de niña era componer historias. Desafortunadamente, todas las obras que Mary escribió cuando era joven se perdieron cuando huyó con Percy en 1814. Fue una mujer poco convencional y reformista, pero hasta finales del s. XX, fue principalmente reconocida por sus esfuerzos para publicar las obras de Percy Shelley y por su novela Frankenstein, en lugar de como la escritora profesional que en realidad era; la mayor parte de sus obras han permanecido fuera de la imprenta hasta los últimos treinta años, impidiéndose así un conocimiento más profundo de sus logros.  Recientemente, los historiadores han comenzado a estudiar más detalladamente los logros de Mary Shelley. Los eruditos han mostrado un interés creciente en su producción literaria, particularmente en sus novelas.

MARY SHELLEY

MARY SHELLEY

Las obras de Shelley se centran en el papel de la familia en la sociedad y el rol de la mujer dentro de esa familia. Hace notar las características afectivas y compasivas propias de las mujeres asociadas con la familia y sugiere que la sociedad civil no funcionaría bien sin ellas. Shelley estaba profundamente comprometida con la cooperación, la dependencia mutua y el sacrificio propio.  Analiza la cultura patriarcal que separa a los sexos y que posiciona a las mujeres bajo la dependencia de los hombres, propone sistemas educativos igualitarios para el hombre y la mujer. Para Shelley, los valores femeninos deben triunfan sobre la violencia masculina.

FRANKENSTEIN.

En mayo de 1816, Mary y Percy (todavía no estaban casados), viajaron con su hijo a Ginebra, planeando pasar el verano con el poeta Lord Byron. Al grupo se unió el joven médico John William Polidori. Aquel verano fue húmedo y la lluvia incesante les obligó a encerrarse durante días en la casa. Entre otros temas, las conversaciones se basaban en los experimentos del filósofo del siglo XVIII Erasmus Darwin, del cual se decía que había animado materia muerta, y de la posibilidad de devolverle la vida a un cadáver o a distintas partes del cuerpo. El grupo también se entretenía leyendo historias alemanas de fantasmas. Esto llevó a Byron un día a sugerir que cada uno escribiese su propia historia sobrenatural. Poco después, durante un sueño, Mary concibió la idea de Frankenstein. Comenzó a escribir lo que asumió que sería una historia corta. Con la ayuda de Shelley, amplió el cuento hasta convertirlo en su primera novela, publicada en 1818.

¿Conocéis a este tipo?

¿Conocéis a este tipo?

La novela se subtitula El moderno Prometeo, sugiriendo de esta manera la principal fuente de su inspiración, ya que el protagonista intenta rivalizar en poder con Dios, como una suerte de Prometeo que arrebata el fuego sagrado de la vida a la divinidad, creando al hombre a partir de arcilla. En cierta forma Frankenstein es una alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico. Así, el total desprecio que muestra Frankenstein por la naturaleza puede ser considerado como símbolo de las fuerzas imperiosas que desata el permisivo capitalismo naciente, que no respeta la dignidad básica del ser humano. De hecho, la rebelión de la criatura contra su creador es un claro mensaje del castigo que deriva del uso irresponsable de la tecnología, siendo el mal sólo una consecuencia imprevista de este uso.

Respecto del personaje del doctor Frankenstein cabe señalar que una referencia fue el científico amateur Andrew Crosse, que solía experimentar con cadáveres y electricidad (en aquel entonces una energía apenas estudiada y rodeada de un halo de misterio y omnipotencia). El protagonista de la novela se obsesiona con la idea de crear vida en materia inanimada por técnicas artificiales. De este modo, crea una criatura con aspecto humanoide, quizás cosiendo los pedazos de cadáveres humanos, quizás por el empleo de una sustancia química, o la combinación de ambas (él evita la pregunta tres veces cuando se le pregunta), Frankenstein finalmente lo trae a la vida sólo para ser rechazado y aterrorizado por su fealdad monstruosa. Él, tras su estrepitoso fracaso, abandona, y su creación escapa, desaparece y pronto emprende un viaje de venganza que causa las muertes de varios miembros de la familia Frankenstein y amigos.

Keneneth Branagh, en su interpretación de Victor Frankenstein

Keneneth Branagh, en su interpretación de Victor Frankenstein

En cuanto al monstruo, en la novela, originalmente la criatura no tiene nombre, un símbolo de su orfandad y su carencia de sentido e identidad humana. Se hace llamar a sí mismo, cuando habla de su creador, el “Adán de su trabajo“. Sin embargo, en la cultura popular, suele ser llamado Frankenstein de forma equivocada. La estatura del monstruo era de 8 pies, es decir, 2,44 metros.

La elección del escenario en Ingolstadt, puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina en su Universidad. Por otro lado, la sociedad secreta de los Illuminati fue fundada en esta ciudad y Percy Shelley era miembro de dicha organización. De hecho, la alquimia era muy popular entre los románticos en aquella época y en el entorno de los Shelley.

En la gran pantalla se han adaptado decenas de versiones, en ocasiones muy alejadas de la novela original, de esta historia que ya forma parte del inconsciente colectivo. Caben destacar las interpretaciones de Peter Cushin o Kenneth Branagh, en el papel de Victor Frankenstein. Y de Boris Karloff, Christopher Lee o Robert De Niro, como el monstruo.

Por Shur Elena.

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