SALVARSE POR LOS PELOS

Siempre resulta curioso darse cuenta de cosas que, mas a menudo de lo que parece, se nos pasan por alto, visitante del futuro.

Horatio Nelson, un insufrible británico, pero con un pelazo!!

Horatio Nelson, un insufrible británico, pero con un pelazo!!

Una de mis excusas favoritas para dejarme el pelo largo cuando era joven (Y tenía pelo), era que no entendía el motivo por el cual se daba por hecho que llevar el cabello largo era de hippis, masones y desafectos al régimen, cuando en todas las novelas de marinería que leía, todos eran unos melenas. Desde Edwar Teach (Barbanegra), hasta el almirante Nelson.

Es decir, omitiendo al Teach, que si que era un pintas, el resto de ejemplos marineros de la época, llevaban todos un pelazo a lo Mario Vaquerizo que los distinguía de los pisaverdes de tierra adentro.

Claro que esto, tenía una explicación.

Cuando un marino caía al agua desde la embarcación, tras el consabido “Hombre al agua” (Si es que no

Telly Savalas lo hubiera llevado crudo en la Marina, amigos.

Telly Savalas lo hubiera llevado crudo en la Marina, amigos.

estaban descerrajándose cañonazos con otra goleta, cosa que impedía rescatar humanitariamente al caído),  los hombre lanzaban una chalana al agua para rescatar al compañero que, os parecerá sorprendente, no solía saber nadar… Por lo cual, para izarle al barco era necesario agarrarle de los pelos (La sutileza no era lo suyo, desde luego), y tirar de el hasta ponerle a salvo.

Es por ello que a día de hoy se continúe usando la expresión “Salvarse por los pelos”, cuando te libras de un lío de puro milagro.

Por Shur Jesee.

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