EL INFIERNO DEL NORTE

El Infierno del Norte

Cuando veo a un adulto en una bicicleta, no pierdo las esperanzas por el futuro de la raza humana”.

 H.G. Wells

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Hay muchas fotos que nos muestran el carácter, la dureza, el triunfo o la derrota en el deporte. Todas grandes, todas insuperables como el espíritu humano que trasciende de ellas.

Hemos elegido esta, entre otras muchas y alguna que recordamos pero no encontramos, porque nos muestra, no ya a un hombre exhausto sino triunfal, no por haber ganado, que no lo hizo, sino por haber acabado una carrera. Es el triunfo de la voluntad, del esfuerzo físico y mental, ante el dolor y el agotamiento.

Ésta imagen, tomada por el fotógrafo Klaas Jan van der Weij en 1991 y ganadora del primer premio de World Press Photo en la categoría de deportes; nos sitúa ante un gran Greg LeMond, que lo había ganado todo y de forma épica como el Tour del 89.

Nos sitúa, como decía, no ya ante un gran ciclista exhausto por el tremendo esfuerzo, sino en ese lugar. Sentado, como un guerrero tras la batalla, en uno de los tantos cubículos de piedra que son las duchas de esos barracones del velódromo de Roubaix, cada uno de ellos con el nombre de uno de los ganadores grabado en la piedra. Con la mirada perdida, recomponiendo la mente, sabiéndose ganador del mérito personal de haber acabado esta carrera.

La carrera por antonomasia, la conocida como el Infierno del Norte, la mítica Paris-Roubaix. Una de las grandes, de los 5 monumentos de las carreras de un solo día, por no decir la más grande.  Temida por unos, no todos la corren ni la quieren corren, anhelada por otros.

Para muestra, este magnífico teaser, en el que se plasma de forma brevísima, la épica de este evento.

Sus 260 km, sus 28 tramos de pavés, su gloria y el viaje a través del infierno que supone correrla; lo resume magníficamente el ciclista holandés Theo de Rooij tras finalizar la misma en la edición del 85 y ser preguntado por los periodistas, responde:

Es un montón de mierda, es un completo montón de mierda… trabajas como un animal, no tienes tiempo para mear y te lo haces encima… Corres sobre el barro, resbalándote… es un montón de mierda, debes limpiarte un poco o te vuelves loco …” Tras lo cual le interpelan “¿Volverás a correrla otra vez?”, a lo que responde: “¡Claro! ¡Es la carrera más bonita del mundo!

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