EL JARDIN TRASERO DE LA ISLA DE LAS ZORRAS

Hola, Visitante del Futuro.

Saludos desde la Isla de Las Zorras.

Ponte esto de fondo mientras lees. Estarás más cerca de comprender el resto de este mensaje.

Si has llegado hasta aquí, sabrás quiénes somos y qué es lo que hemos estado haciendo hasta ahora para preservar las cosas que Molan y deben Ser Salvadas.

No creas que ha sido una labor sencilla.

Mucha, mucha, pero que mucha mierda se ha ido quedando por el camino.

Y para que se quedase allí, los miembros de la Sociedad Supersecreta hemos tenido que leer, ver, y experimentar más atrocidades de las que cualquier mente racional sería capaz de soportar.

Ha sido (de hecho, aún está siendo) una labor titánica.

Lo hacemos por tí.

Para que en el momento en el que nos encuentres puedas hacerte una idea del potencial del Ser Humano.

No importa.

Lo asumimos como nuestro deber para con vosotros.

A la vista de los acontecimientos que se precipitaban durante los últimos años del s. XX y los primeros del s. XXI, buscamos la manera de salvaguardar esos pequeños diamantes que de vez en cuando resplandecían en una roca amorfa y llena de charcos de inmundicia.

Por eso nació el Proyecto “Isla de las Zorras”. Establecimos un lugar físico en el que almacenarlos.

Desarrollamos todo un corpus de reglas y defensas basándonos en la experiencia que nos proporcionaba haber vivido en sociedades donde las cosas no terminaban de ir bien, aprendiendo de sus errores.

En la Sociedad Supersecreta ningún Shur es más que otro Shur. Ni menos. Damos cabida a todas las propuestas que molan, sin que para ello nuestro juicio personal nos nuble el entendimiento.

Así que, querido visitante, aproxímate ahora a esta nueva entrega de excelencia humana hecha imagen en dos dimensiones.

Te presento un cuadro.

Se llama “El Jardín de las Delicias”, en referencia a los placeres de la vida en este mundo y en el Paraíso Cristiano.

Jardin de las Delicias

Es un cuadro, pero es cuatro.

Se trata de un tríptico (tres imágenes relacionadas dispuestas en tres espacios diferenciados) que cuando se cierra, contiene otra imagen.

Fuera podemos apreciar “La Creación del Mundo”. Una escena inquietante y hermosísima sobre la concepción medieval de La Creación.

Sin título

Una vez abierto, en el panel de la izquierda, podemos ver una escena extraída de “El Paraíso”, con Dios en el centro. Inmortaliza el momento de la creación de Eva, la mujer, una vez concluída su obra.

Aparentemente es una bella instantánea. Lo que muy pocos han tenido en cuenta es la “personificación” del Creador a imagen y semejanza del hombre, y no al contrario. Parece un contrasentido, pero es un elemento buscado conscientemente por su creador, Jeroen Anthoniszoon van Aeken, más conocido como El Bosco, por su localidad de nacimiento. Enigmático personaje del que hablaremos en otra ocasión.

Pocos habían osado dar figura y rostro a Dios, sobre todo en una época en la que la herejía se condenaba con la muerte.

Si las dos primeras secuencias son embriagadoras, la central es la parte fundamental y más grande de la composición.

Sin título

En ella apreciamos una amalgama casi infinita de representaciones simbólicas que retratan la existencia humana en la Tierra. Cientos de cuerpos desnudos se esmeran en distribuirse a lo largo y ancho de un escenario en el que vemos actitudes procaces, soeces, provocativas y banales que lo inundan todo.

Ciertamente, hubiéramos necesitado de un traductor para que nos explicase la verdadera esencia del mensaje a transmitir. Pero no lo tenemos. Por eso este cuadro es y será inmortal: cada uno interpreta lo que puede o quiere ver. Es la base del arte contemporáneo figurativo y no figurativo. Uno de los precursores del Dadaísmo y el Surrealismo.

Puedes pasarte horas mirando y extraer 1.000 significados para sorprenderte a tí mismo encontrando cosas nuevas cuando te molestas en analizarlo una segunda vez. Y lo mismo pasa cuando lo haces por tercera vez, y por cuarta…

Fijaos, por ejemplo en el hombre que está abrazando a una lechuza. Puede interpretarse como la predilección de ciertos personajes por la Sabiduría, aunque si te fijas, el animal permanece hierático, sin corresponder ese abrazo. Por lo tanto podemos deducir que el saber es inmutable, independientemente de lo que nosotros hagamos en este mundo.

Sin título

O no.

Puede ser otra cosa totalmente diferente.

Puede, simplemente, que El Bosco fuese puesto de estramonio hasta el culo y le diera por pintar un viaje que lo flipas, pero teniendo en cuenta el tiempo que se tardaba en pintar una tabla de semejantes proporciones, o estaba más enganchao que Belén Esteban o estaba como una puta regadera.
No lo descartes.

Finalmente, como última escena de toda la obra, está el Infierno.

Suponemos que es el Infierno porque vemos muerte, torturas, ejércitos de esqueletos y fuego por todas partes, pero no porque así se llame.

Es la última imagen de una consecución lógica y temporal de hechos; a saber:

1º la Creación del mundo (con el tríptico cerrado)

2º la Creación del hombre, a la izquierda

3º la vida terrenal, en el centro

4º El Infierno, a la derecha

Sin título


Y punto. No hay limbo. No hay paraíso a la diestra del Padre donde loar sus alabanzas por toda la eternidad. Como si no hubiese otra alternativa posible que la de acabar allí.

En un análisis minucioso podríamos estar días. Hay ensayos sobre la materia que abultan más que la Espasa. Y los hay a miles.

Algunos dicen que es una especie de advertencia, una lección de catecismo según la cual, si te comportas de modo trivial y egoísta durante tu vida, acabarás mal.

Pero tampoco afirma lo contrario.

Bien, Visitante del Futuro. Te hemos presentado una de las pocas cosas que molan de nuestro mundo.
Nosotros podíamos ir a ver este cuadro al Museo del Prado cuando nos viniese en gana. Ahora es más difícil.

Aun así, confiamos en que te animes a echarle un vistazo reposado, mientras escuchas lo que te he dejado al principio, y te dejes llevar.

Olvida todo lo que he escrito. Deja tu mente en blanco y enfréntate a lo que te quiere contar virgen.
Luego haz un esfuerzo por no asociar lo que ves a lo que sabes, sino a lo que sabían entonces.

Seguro que lo ves con otros ojos.

Y guárdatelo para tí.

De esa manera, otros podrán hacer lo mismo sin influencias externas.

Y eso sí que mola.

Anuncios