PONERTE MIRANDO A CUENCA

Otro día hablaremos del cachondo que llamó a este tipo: Felipe "El Hermoso"

Otro día hablaremos del cachondo que llamó a este tipo: Felipe “El Hermoso”

A mediados del Siglo XV, una vez unificado el territorio español merced al matrimonio entre Juana I de Castilla y Felipe I, la capitalidad de la antigua amalgama de reinos era lo mas parecido a un circo ambulante.

Si bien Valladolid puede considerarse como “La Capital Oficiosa”, lo cierto es que la Corte se instauraba en rollo “Perroflauta Medieval”, lo que es decir, que la iba poniendo el Rey mas o menos donde le pillara cerca de la tienda de campaña.

Durante los primeros años de trashumancia de Juana y Felipe, estos iban acompañados por el Capellán de la Reina: Diego Ramirez de Villaescusa, natural de Haro (Cuenca), el cual, como todo buen siervo de la iglesias andaba siempre rodeado de bellezas que le servían como “Cortejo” o “Ayudas de cámara”, hermosas jóvenes provenientes que se había traído consigo de su misma provincia.

El Rey Felipe I de Castilla, putero y retrasado como todos los reyes españoles hasta la fecha (Excepto el Príncipe de Asturias, todos sabemos que ese es Gay, putero y retrasado), y que andaba como loco detrás del cortejo femenino del de Haro, decidió poner en marcha un plan para poder adornar la cabeza de la pobre Juana con una cornamenta como la de un Miura afeitado.

Sabedor del desapego de la reina por los avances científicos, hizo

Tres jóvenes miran a Cuenca, inconscientes de lo que les puede ocurrir.

Tres jóvenes miran a Cuenca, inconscientes de lo que les puede ocurrir.

construir una especie de “Observador Astronómico” y lo instaló en una de las tiendas de campaña, con la excusa de ubicar las diferentes provincias de España.

Con lo cual, cuando el Rey quería “Sacar a pasear al pajarito de cuello pelado” con alguna moza conquense, usaba la excusa de llevarla al observatorio para: “Ponerla mirando a Cuenca”. De modo que no despertara la sospecha de la reina- macho cabrío.

En breve. La soldadesca adoptó la expresión: “Ponerla mirando a Cuenca” como humorística metáfora de forniciar alegremente.

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