LA HABITACIÓN 101 (1984)

01. EL GRAN HERMANO TE OBSERVA

Corre el año 2014 cuando escribo esta entrada en nuestro archivo. El s. XXI está madurando y la cosa no pinta bien para el ser humano. En la Sociedad Supersecreta estamos preparando los bártulos para marcharnos a la Isla de las Zorras para terminar nuestra ardua labor, y esperar la hecatombe final. Entonces, viene a mis pensamientos un hecho que me estremece: se cumplen 30 años de “El Año”. Durante la década de los ’40 del siglo pasado, un visionario, el escritor británico George Orwell, publicó una novela de ciencia ficción futurista, con una fecha marcada en su solapa: 1984. Un libro casi profético de escandalosa actualidad en los tiempos que vivimos, que auguró un aciago futuro para la humanidad. Tanto, que carece de importancia que lo relatado en la misma llegue más tarde de lo previsto por su autor. De hecho, a finales de 1948, Eric Arthur Blair, verdadero nombre de Orwell, entregó su novela a la imprenta. En una carta enviada a su editor ese mismo año, Orwell le comunicó la intención de titular a su obra: “El último hombre en Europa”, sin embargo, la alteración en el orden de las cifras de ese año acabaría siendo el título definitivo de la obra.

Esta novela es la más moderna y popular, la más imaginativa y salvaje de las creaciones literarias del pasado siglo. Madre de todas las distopías, retrataba una realidad sospechada y planteaba para el futuro una imagen de la sociedad que puede perfectamente aplicarse a nuestro presente. Es una crítica a una sociedad corrompida por el poder de la política, la censura y la manipulación de los medios. Muchos son los que piensan que estamos comenzando a vivir en lo que se conoce como “sociedad orwelliana”. Por ejemplo, los recientes y polémicos casos de PRISM o Wikileaks, han puesto al descubierto una implícita violación de los derechos de privacidad de los ciudadanos, que se muestran inconformes y preocupados por la posible infiltración a sus datos.

H400260.jpgOrwell entendió pronto que la libertad no acepta el control en sí mismo, el sometimiento disfrazado de confort, la desaparición de la disidencia, la condena de la insumisión. Habla de todo aquello que hoy sucede. Del espionaje, la delación, la abolición del pensamiento crítico… De la inmensa ventana indiscreta que es para el Estado actual la vida de los ciudadanos: permanentemente televigilados, con la biografía y sus movimientos al trasluz, vertidos en una gran marmita de información donde todo ser es vulnerable hasta la extinción. Aquello que Assange apuntó y lo que Snowdenremató con su escándalo sin consecuencias… El libro es un grito de alarma, una llamada de atención y una denuncia.

Tal está siendo en nuestro tiempo el éxito de esta historia, que ha sido reeditada a principios de año. También se ha vuelto a publicar su adaptación al cómic, y quizá no tardemos mucho en ver una versión de la película protagonizada por John Hurt y Richard Burton, y dirigida por Michael Radford, en 1984 (el real, claro).

¿Y qué es lo que cuenta este libro que no deja indiferente a quien lo lee? El protagonista de la novela, Winston Smith, vive en la ficticia Londres en el año 1984, en un mundo dividido en tres superpotencias Oceanía, Eurasia y Estasia. El resto del planeta padece una guerra interminable que enfrenta a las tres potencias, en un cambiable ir y venir de alianzas. La revolución ha impuesto un sistema totalitario de gobierno y en la cúspide de este sistema que, controla hasta límites imposibles de imaginar la libertad de actuación y de pensamiento, emerge la figura de “El Gran Hermano”. El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Es la encarnación de los ideales del Partido (Ingsoc), el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila todas las actividades cotidianas de la población, a través de las telepantallas instaladas por doquier, tanto en estancias públicas como privadas.

La estructura jerarquizada de la sociedad que se dibuja en la novela, se estructura del siguiente modo:

        Miembros del Partido Interior, la auténtica élite de la sociedad, cuya cúspide es el todopoderoso Gran Hermano. Aunque aparentan vivir con las estrecheces propias de una economía de guerra, tienen privilegios sustanciales, políticos y sociales.

        Miembros del Partido Exterior, muy lejos del nivel de vida alcanzado por los anteriores. Son la burocracia del aparato estatal, viven sometidos a un control asfixiante y a una propaganda alienante que los desmoraliza y les impide pensar críticamente. El Estado los condena a una existencia poco más que miserable, con riesgo de perder la vida o sufrir vejámenes espantosos, si no demuestran suficiente fidelidad y adhesión a la causa nacional. Para ello se organizan numerosas manifestaciones (películas de propaganda bélica, ejecuciones de prisioneros de guerra enemigos y los Dos Minutos de Odio) donde se requiere la participación activa de los miembros, gritando las consignas favorables al partido, vociferando contra los supuestos traidores, dando rienda suelta al más desaforado fanatismo.

        Los proles, la clase inferior. Constituyen la inmensa mayoría de la población. Estos últimos están mantenidos en la miseria más abyecta, pero se les entretiene de diversas formas por parte del Partido para preservarlos contentos en su situación. Prácticamente sólo saben obedecer órdenes y se los considera incapaces de rebelarse; se les conceden los mismos derechos que a los animales y, de hecho, la Policía del pensamiento apenas los vigila.

04. 1984 COMICWinston es funcionario del Ministerio de la Verdad, que irónicamente es el organismo encargado de falsear la realidad y manipular la opinión pública. El trabajo de Winston consiste en alterar la prensa de tal manera que las noticias que incomodan al Partido sean sustituidas por otras que se adecuen a la verdad oficial. Al desaparecer de la prensa y de cualquier otro medio de comunicación, se puede decir que estas noticias nunca han existido. De manera análoga, las personas caídas en desgracia a los ojos del Partido dejan de existir a los ojos del mundo. Más aún: nunca han existido. Pero antes de ser “vaporizados”, sufrirán todas las vejaciones imaginables, un lavado de cerebro que los lleve a amar al Partido y el Gran Hermano. La temible habitación 101 marca el final de las personas; en ella han de enfrentarse a sus fantasmas más terribles. Una vez superada la humillación que anida allí adentro, cualquiera estará dispuesto a creer cualquier consigna del Partido. Después, será eliminado.

Para afianzar esta concepción inmutable de la Historia, se impone el uso de la neolengua, un lenguaje artificial creado por el Partido y que modelará la mentalidad de los súbditos del Gran Hermano. Al prescindir de determinadas palabras, se prescinde de su concepto. De este modo, el Partido puede controlar y uniformar con mayor facilidad los pensamientos de sus miembros, para así evitar el mayor de los delitos: el crimental. Un hecho, un indicio, un pensamiento a destiempo, un lapsus lingüístico o incluso una frase murmurada entre sueños bastarán para acabar con una persona.

05. TRES SUPERPOTENCIAS

Las formas de sumisión al partido son la abstinencia sexual, el odio extremo a lo contrario al partido y el acatamiento de sus tres grandes eslóganes:

        La guerra es la paz: la guerra provoca que los ciudadanos no se levanten contra el Estado ante el temor al enemigo.

        La libertad es la esclavitud: la sumisión al Partido es la única manera de mantener un prurito de libertad.

        La ignorancia es la fuerza: la ignorancia evita cualquier rebelión contra el Partido.

Winston se va volviendo consciente de que los retoques de la historia en los que consiste su trabajo son sólo una parte de la gran farsa en la que se basa su gobierno, y descubre la falsedad intencionada de todas las informaciones procedentes del Partido Único. En su ansia de evadir la omnipresente vigilancia del Gran Hermano encuentra el amor de una joven rebelde llamada Julia, también desengañada del sistema político; ambos encarnan así una resistencia de dos contra una sociedad que se vigila a sí misma. Juntos, Winston y Julia creen afiliarse a la Hermandad, un supuesto grupo de resistencia dirigido por Emmanuel Goldstein —un personaje casi tan ubicuo y omnipresente como el propio Gran Hermano, el Enemigo del Pueblo y escritor de “El Libro”, el cual Winston lee hasta llegar a comprender los mecanismos de dominación del Partido—, y que es en realidad uno más de los instrumentos de control del Partido.

06. CONSIGNAS DEL PARTIDO

No voy a contar el final de la historia, simplemente te invito a leerla, Visitante del Futuro. Muchos temas e interpretaciones son posibles en esta novela. Sólo puedo anunciarte que la conclusión más terrible que sacarás es que, de entre todas las batallas necesarias, la que se libra en favor de la libertad es la única que justifica una entrega sin retorno. Si no luchamos contra lo establecido, estaremos perdidos. Si luchamos, seguramente también. Por eso es importante el trabajo de la Sociedad Supersecreta, porque no queda un atisbo de esperanza en este mundo mediatizado y controlado, como se empeña en demostrar semana tras semana Shur Cuerdo.

Ya es la hora, nos vamos a Barataria 2.0. Allí nos habrás encontrado, y allí lo comprenderás todo…

07. LA VERDAD DE INGSOC

Anuncios