EL HAMBRE

¡Oh, horrible rapacería de la tierra! Ni los más poderosos cachalotes se te escapan.

Herman Melville

Moby Dick

 

 

Kevin Carter

 

Todos conocemos esta icónica imagen y “la leyenda negra” que la acompaña; una historia falaz y terrible que creció entorno a esta fotografía y su autor.

Kevin Carter, fotógrafo sudafricano  (1960-1994), perteneciente al afamado grupo Bang-Bang Club. Es el autor de esta imagen con la que fue galardonado, con el Premio Pulitzer y a su vez estigmatizado de forma injusta; tanto por la opinión pública como por cierta prensa que al igual que los tontos, miraban el dedo en lugar de la luna a la que señala.

Afortunadamente el trabajo de este fotorreportero que hoy os mostramos, sirvió para cambiar las cosas. La hambruna que asolaba Sudán siguió asolándola, debido a la Segunda Guerra Civil que desangraba el país desde 1983. Pero esta foto que sensibilizó a Occidente, permitió paliarla de forma notable.

Y he aquí que nos presentamos ante lo que vemos. ¿Qué sensaciones nos provoca; intentando elidir todo el bagaje que ésta foto arrastra?

La imagen nos muestra un ser humano, un niño (durante años se creyó que era una niña), postrado y acosado por un buitre, acechante, esperando su momento.

Compungidos, impotentes… nos tememos lo peor.

Pero nada más lejos de una realidad, ya de por si triste y desgarradora, la interpretación que se le da a la foto es engañosa. Como apunta el fotógrafo Luis Davilla: […] Es una imagen fallida, no está reflejando la realidad tal cual es; porque la interpretación es falsa.

A pesar de todo, la intrahistoria de esta foto y de su autor no deja de ser descarnada y terrible. Como podemos apreciar en este documental:

 

El hambre y la desolación están ahí,  aunque el niño no estuviera solo y a unos metros de un punto de ayuda humanitaria. Desnutrido sí, pero no agonizante, de hecho moriría muchos años después pero de unas fiebres. El hambre siguió ahí… y en Eritrea, Etiopía, Somalia, Chad… segando millones de vidas, reproducida en miles de fotos.

El autor no se suicidaría por la culpa ni la presión mediática a colación de esta fotografía, sino por continuas depresiones y el consumo de drogas, para poder ahogar toda la mierda que había tenido que ver. Como dejaría escrito en su nota de suicidio:

Estoy deprimido […] sin teléfono […] dinero para el alquiler […] dinero para la manutención de los hijos […] dinero para las deudas […] ¡¡¡dinero!!! […] Estoy atormentado por los recuerdos vívidos de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor […] del morir del hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos verdugos […] Me he ido a unirme con Ken, si soy yo el afortunado.”

Por la pena del amigo perdido…

Por no soportar la miseria de este jodido mundo…

Por dejar de buscar la belleza del mismo.

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