DRÁCULA (Bram Stoker)

“Odiado y temido.

Estoy muerto para todo el mundo. Escúchame.

Yo soy el monstruo al que los hombres vivos matarían.”

Visitante del Futuro, hoy voy a hablarte de algo que da miedo, mucho miedo, a pesar de ser a priori una ficción. Vamos a mezclar tres ingredientes, inherentes a la existencia humana, para hacer un coctel explosivo. Algo que, después de leer esto, quedará pegado a tu nuca y no podrás quitarte nunca más de tu pensamiento, por temor a que todo sea cierto y todavía perdure en la Tierra más allá de nuestra extinta existencia.

En primer lugar, hay muchos fenómenos en el universo que el ser humano no sabe o puede explicar, a los que intenta darles sentido desde el punto de vista mágico o mitológico. Por otro lado, todos tenemos conciencia de ser limitados en el tiempo y el espacio, por lo que deseamos la inmortalidad a la vez que tememos lo que hay más allá de la vida. Finalmente, en la imaginería del inconsciente colectivo perviven figuras arquetípicas, comunes a todas y cada una de nuestras culturas, a las que tenemos un miedo atávico sin tener muy clara su existencia real.

Así es como nació la leyenda del ser más temido de todas las civilizaciones a través de los tiempos: el vampiro, brucolaco, kuei-jin, nosferatu, strigoiul o loogaroo. El no-muerto por excelencia. Existen muchas variantes de este ser, tantas como culturas ha habido a lo largo de nuestra historia, pero todas tienen un denominador común: son seres que fueron humanos, pero ahora están en un estado intermedio entre la vida y la muerte, se alimentan primordialmente de la sangre de sus víctimas, son indestructibles por medios convencionales y son extremadamente fuertes.

EL VAMPIRO de Philip Burne Jones

Como ya he comentado, es probable que el mito del vampiro en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales, provenga inicialmente de la necesidad de personificar la “sombra”, uno de los arquetipos primordiales en el inconsciente colectivo, y que representa los instintos o impulsos humanos reprimidos más primitivos, la encarnación del mal como entidad y como representación del lado salvaje del hombre, en conflicto permanente con las normas sociales y religiosas. Pero el mito tal y como es conocido en nuestros días es también una combinación compleja de varios temores y creencias humanas: la atribución a la sangre de ser fuente de poder o vehículo del alma, el temor a la enfermedad o a la muerte y a su expresión más palpable como es el cadáver, así como a la fascinación temerosa por la inmortalidad y el instinto de supervivencia.

Pero no he comenzado a hablarte de vampiros porque sean los seres mitológicos más populares en el tiempo que me ha tocado vivir. La desmitificación a la que están siendo sometidos por las hordas del consumismo del siglo XXI está muy alejada del respeto que esta Hermandad tiene hacia las tradiciones, la literatura y los misterios de nuestra especie. Por eso, y por la pasión que profeso por las corrientes artísticas del siglo XIX, vengo a hablarte del vampiro por excelencia: Drácula. Su creador, el escritor irlandés Bram Stoker, publicó esta novela en 1897, un erudito retrato del vampirismo y que pasó a ser una obra literaria transmitida a través de los años, ya elogiada por sus contemporáneos como Oscar Wilde o Arthur Conan Doyle, y que nunca ha dejado de estar en circulación.

Se trata de una historia ficticia basada, según algunas fuentes, en el personaje real de Vlad Draculea “Vlad el Hijo del Dragón”, también llamado Vlad Tepes “El empalador”. Este personaje histórico fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462. Fue un gran luchador en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa, pero se hizo famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores. Tenía predilección por el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución que consiste en introducir un palo de aproximadamente 3,50 m de longitud por el recto, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muriese lentamente. Supuestamente, entre 40.000 y 100.000 personas – enemigos, traidores y delincuentes de todo tipo – murieron de esta manera o a través de otros métodos de tortura a manos de los hombres del Empalador durante los siete años que duraron sus sucesivos reinados. La leyenda más negra dice que bebía la sangre de sus víctimas en copas mientras comía delante de los empalados, y fue esto último precisamente lo que inspiró a Bram Stoker para crear a su espeluznante personaje.

VLAD TEPES

Otro personaje histórico que seguramente inspiró a este escritor, fue la condesa húngara Erzsébet Báthory, que según la leyenda bebía y se bañaba en sangre, creyendo que le devolvería la juventud. Publicaba avisos en los que solicitaba doncellas para integrar su corte, a las que luego asesinaba y quitaba la sangre. Cuando fue descubierta, se encontraron en las mazmorras de su castillo decenas de cadáveres de mujeres desangradas.

En la novela, el vampiro ha logrado conquistar la muerte puesto que está condenado a vivir casi como un espectro. Tiene un color pálido como si estuviera enfermo, el rostro aguileño, boca firme y cruel, con dientes afilados y blancos que sobresalen por encima del labio, y orejas pálidas y puntiagudas en la parte superior. Tiene la fuerza física de veinte hombres y domina la adivinación a través de los muertos. Es una bestia y actúa como un demonio, insensible. En las primeras páginas de su novela, Stoker insinúa la seducción horrorosa del vampiro.

En un castiCARTEL DE LA VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA DE FRANCIS FORD COPPOLAllo decadente, rodeado de un paisaje invernal y solitario, un hombre cultivado, aristocrático y atemorizante acaba de franquear la entrada a un joven inglés con la frase clave: “Entre usted libremente y por su propia voluntad”. El conde Drácula no refleja su imagen en los espejos, y por eso en su castillo no hay ninguno. Drácula es peligroso, repugnante y veladamente sensual. Los rasgos más peculiares de este vampiro son, entre otros: la capacidad de hacer que cambie el tiempo; logra obediencia de seres repulsivos; telepatía y control mental; fuerza sobrehumana; puede convertirse en animal o en niebla; huye de la luz diurna, que lo debilita pero no lo destruye; duerme sobre tierra, traída de su lugar natal, en el interior de un ataúd; bebe sangre humana (su único alimento) y convierte en vampiros a quienes aseste su mordedura fatídica y bautice con su propia sangre haciéndoles beberla; se le puede mantener a raya con crucifijos, ristras o flores de ajo, la Sagrada Forma consagrada y agua bendita, pero para que muera realmente, se le ha de clavar una estaca en el corazón o se lo ha de decapitar.

En contraposición al macabro personaje, tenemos a las dos inocentes mujeres a las que ataca Drácula en Londres para convertirlas. Lucy, que acaba siendo sometida, es una bella joven de clase acomodada que vive en una mansión en Londres. Es banal, superficial y despreocupada, da excesiva importancia a pequeñas cosas despreocupando las que son de verdad importantes. Mina, que consigue dominar la situación y no caer en las garras del monstruo, es una bella joven, serena a la hora de tomar decisiones, con tesón y su gran fuerza de voluntad.

Por último, destacan los personajes masculinos que tratan de acabar con el vampiro, liderados por el Dr. Van Helsing. Hombre extrovertido y simpático, audaz, dotado de una gran intuición y una inteligencia portentosa, es el verdadero especialista en vampirismo. Conocedor de la gran amenaza que supone la existencia de Drácula, no cejará en su empeño por destruirlo.

MAX SCHRECK - BELA LUGOSI - CRISTOPHER LEE

Mediante los diarios que escriben los personajes principales (excepto el propio Drácula), cartas que se intercambian, telegramas, noticias de prensa, albaranes y facturas, Stoker desarrolla una historia, con pequeños saltos en el tiempo bien administrados, en la que se revela la desmesurada ambición de poder de Drácula, quien se traslada a Londres y mueve ejércitos de ratas, niebla, lobos, murciélagos y tormentas para lograr su objetivo, que no es otro que asentarse en Inglaterra para conseguir víctimas femeninas que incrementen su harén de novias vampiresas.

COMIC LA TUMBA DE DRACULAEsta truculenta historia ha sido adaptada en multitud de ocasiones en el teatro, la televisión y los cómics. Pero es en el cine donde se ha dado rienda suelta a la imaginación, existiendo multitud de versiones más o menos fieles al original. Alguno de sus “dráculas” son ya iconos de la cultura popular, como el Nosferatu interpretado por Max Schreck o el Drácula al que dieron vida Bela Lugosi o Christopher Lee. Es la versión de 1992 de Francis Ford Coppola, sin embargo, la que más se acerca a lo escrito por Stoker, con una magnífica ejecución de Gary Oldman.

Y hasta aquí mi aportación de hoy. Me despido de ti con una famosa cita de este personaje cinematográfico, y que define perfectamente nuestra relación, querido Visitante del Futuro… “He cruzado océanos de tiempo para llegar hasta ti”.

Hasta pronto.

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