ESTACIONES DE NÚMEROS

Antes de Internet y de los podcast existía un curioso aparato que basado en la transmisión a través del vacío de ondas electromagnéticas mediante modulación, lograba hacer llegar voces y sonidos a donde quiera que fuese el destino elegido. Este invento denominado “radio”, palabra derivada de “radiodifusión”, fue adoptado para hacer llegar tanto informacion como entretenimiento de un extremo al otro del mundo. Como resulta lógico imaginar y dado el potencial del invento, los Gobiernos lo adoptaron de forma inmediata como método para la transmisión de informaciones relevantes, pero el hecho de que cualquiera que contase con un aparato receptor tuviese acceso a esas informaciones hizo que se desarrollasen complejos sistemas de encriptación que ocultasen o al menos hiciesen incomprensibles aquellos paquetes de datos a las potencias enemigas que se mantuviesen a la escucha. El desarrollo de nuevas tecnologías y la sistematica rotura de los sistemas de encriptación usados (vease el Código Enigma Aleman o el PURPLE japones) hicieron que finalmente la radio cayera en desuso para la emisión de este tipo de informaciones clasificadas. No obstante y como si de una voz del pasado se tratase, alrededor del mundo existen a día de hoy una serie de estaciones de radio que, a falta de un nombre mejor y en referencia al contenido de muchas de ellas, se han dado en llamar “Estaciones de números”. Las transmisiones de estas estaciones son, de forma general, similares: una voz lee secuencias de letras, números o palabras que carecen de significado al oido de cualquier oyente. Elementos como horas de transmisión y genero, edad o idioma de la voz, varían de una estación a otra. Algunas utilizan voces automáticas, otras no tienen un horario fijo de emisión, otras se valen de una melodia o admonición para dar inicio a sus mensajes sirviendo cualquiera de estos elementos distintivos para bautizar estaciones como la Lincolnshire Poacher o The Swedish Rapshody. Como si de un pacto tácito entre potencias se tratase, estas emisoras que emiten en onda corta / alta frecuencia lo que multiplica su alcance, no son reconocidas por ningún país y sus lugares de origen son inciertos. A pesar de este acuerto, en el año 1998, cinco cubanos fueron detenidos, juzgados y condenados en los EEUU bajo cargos de espionaje, espionaje que según se declaró en el juicio, se vió dirigido mediante la emisora Atención de origen cubano. Y es que, aunque las Estaciones de Números siguen siendo un misterio, todo apunta a que el origen y función de éstas no está tan oculto como puede parecer y se trataría ni más ni menos, de una herramienta para hacer llegar instrucciones a espías infiltrados mediante el uso de Libretas de un solo uso, un sistema de cifrado irrompible en tanto en cuanto el codigo utilizado es aleatorio y no reutilizable. Resulta cuanto menos curioso que, atendiendo a este posible fin, las estaciones de números han aumentado su actividad desde el fin de la Guerra Fría, lo cual nos hace pensar que el supuesto clima de entendimiento entre potencias nunca ha sido tal. Así mismo y según The Conet Project, un grupo de entusiastas investigadores de las Estaciones de Números, algunas emisiones variaron su programación antes de acontecimientos políticos o sociales de importancia como el golpe de estado en la antigüa Unión Sovietica o incluso el 11 S. Además de diferentes labores relacionadas con estas emisoras entre las que se encuentra un concurso para ver quién desencripta alguna de las emisiones, The Conect Project ha editado cuatro cd´s que recopilan los éxitos de las estaciones de números y que puedes descargarte aquí.

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Una de emisoras más famosas es la Rusa UVB-76, situada a unos 40 kilometros de Moscu, en la población de Povarovo y llamada por los oyentes como El Zumbador en honor a su contenido, un zumbido que se repite 25 veces por minuto durante las 24 horas del día y los 365 dias del año. Este zumbido se ve interrumpido de forma muy ocasional para dar lugar a un mensaje que combina palabras y cifras, datando el último de estos mensajes el 7 de septiembre de 2010 cuando una voz masculina anunció: “La emisora cambia de nombre y pasa a llamarse Mijaeil Dimitri Zhenia Boris. 0-4-9-7-9 D-R-E-N-D-O-U-T 19-76-28-09 TERENSKI”.

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Algunos estudiosos de estas estaciones han querido dar un paso más allá de la teoria del espionaje(o lo que en mi barrio se conoce como “mear fuera del tiesto”) y han querido darles a las emisiones un origen extraterrestre en comunicación que las potencias del mundo. En la misma línea de “hay un gobierno en la sombra” existe una corriente cuya opinión es que las estaciones de números no son más que un experimento psicológico que estudia la capacidad que tiene el ser humano de obsesionarse con una gilipollez algo irrelevante para su devenir diario. Por último (asusta que algo tan nimio tenga más corrientes de pensamiento que el Marxismo) los hay que afirman que las estaciones en general y la UVB-76 en particular, son mecanismos de Hombre muerto, esto es, un mecanismo que hay que mantener activo mediante una acción que se repite cada cierto tiempo para que algo no pase. En el caso de los trenes donde este mecanismo está implementado de forma más común, el mecanismo del hombre muerto impediría que la maquina siguiese su trayectoria en el caso de que al conductor le pasase algo. Refiriendonos a la UVB-76 el mecanismo de hombre muerto haría que se desatase el infierno termonuclear sobre la tierra en el supuesto de que alguien no produjese el zumbido de marras, algo que tras el visionado del siguiente documento sobre los usos y costumbres rusas, me deja un tanto intranquilo.

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