LA GENTE QUE LEE LIBROS CON NOMBRES MOÑAS

La gente que lee libros con nombres raros son como las mujeres al volante, las señales de tráfico les parecen una monada, pero no serían capaces de entenderlas aunque ataran a Petete al palo que las sujeta para explicar su significado.

Cuando le explicaron que debía: "Devorar la literatura", no debió entenderlo bien.

Cuando le explicaron que debía: “Devorar la literatura”, no debió entenderlo bien.

Una persona de bien, criada en una familia no desestructurada por las drogas, o, mucho peor, criada viendo los concursos de Carlos Sobera, jamás entraría en una librería pidiendo: “La inoportuna esencia del alma escrita”. Porque eso no es de gente educada, eso es de gentuza que ha vivido su existencia en una burbuja llena de problemas existenciales que les impedían pagar la letra del iPhone a fin de mes.

Las personas que leen “Desvelada cerámica por obrar” están siempre depresivas y andan por las calles dando lánguidos suspiros de pena tratando de encontrarse a si mismos dentro del caos que les rodea, y se van solos al Retiro a echarle cacahuetes a Lucía Etxebarría para ver como los pela con los pies dentro de su jaula.

Cuando hay mucha gente reunida, la gente que lee:

Lucía Etxebarría. El refugio de los que leen cosas con nombres raros. Aquí posando en su jaula.

Lucía Etxebarría. El refugio de los que leen cosas con nombres raros.
Aquí posando en su jaula.

El caos de la piel del Erizo Herido” habla de cosas profundas como el alma desgarrada y no se da cuenta de que al resto no nos interesa lo que nos cuenta, pero ponemos esa cara porque les estamos mirando a las tetas, que es una cosa que viene muy bien porque es un ejercicio vasodilatador estupendo.

Porque la mayoría de la gente que lee: “El diario de la Niebla seca, y otras historias de lluvia” son chicas, o chicos imbéciles que no follan ni pagando, y así les va en la vida. Que acaban yendo a exposiciones de pintores surrealistas que hacen performance tocando un Casio pt 20 con las orejas, y acaban sus días en “Atención al cliente de Orange”.

La novela apócrifa de Paulo Coelho que todos deseamos leer.

La novela apócrifa de Paulo Coelho que todos deseamos leer.

El “Código Internacional de Libreros del Mundo” Dictamina que cualquier persona que entre preguntando por: “El silencio del desgarrador grito de Hattaway” debe ser respondido con la clave secreta: “Sé exactamente lo que buscas”, para conducirle al sótano y abrirle la cabeza con un palo muy gordo. De ahí que desaparezcan tantas jóvenes lánguidas en el mundo. Y de que todos los tontos vayan a la FNAC a comprarse los libros, porque los dependientes de la FNAC no son libreros. Nadie puede fiarse del criterio de un retrasado vestido de gnomo de papa Noël. Los dependientes de las grandes superficies son como los Oompa Loompas de la literatura.

Cuando la gente que lee “Pupilas dentro del hueco de tus hombros” termina de tragarse el petardo ése, siempre lo comenta diciendo cosas como: “La profundidad que alcanza en el alma, es insondable” y el resto de seres humanos que leemos tebeos de “Mortadelo y Filemón” pensamos en lo bien que iban a estar con una piedra al cuello a una profundidad insondable, haciéndole compañía a Bob Esponja y el maricón de Patricio, mientras les miramos las tetas.

Por eso, Visitante del futuro, si alguien entra en tu Mundo con un libro de Paolo Coelho… Mátalo, mátalo antes de que ponga huevos…

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