THE SMASHING PUMPKINS – Machina/ The Machines of God (2000)

MACHINA_The machines of God

MACHINA_The machines of God

No siempre está en nuestra mano darle un giro a la historia; sin que suene tan trascendente, podemos modificar ligeramente la opinión de la gente sobre las cosas simplemente con unas líneas. Resulta curioso. Lo que muchos niegan, pocos reconocen y menos aprecian: el poder de la palabra, del sonido y de las influencias.the-smashing-pumpkins-1993

Corría el primer año del nuevo siglo para algunos, aunque realmente era el último año del antiguo. Año con el que desaparecían grandes de los iconos y estereotipos de los noventa, y aparecían otros nuevos, más tecnológicos, según decían. Pero menos creativos en muchas ocasiones. Grandes grupos consiguieron dar el salto sin menores complicaciones. Pero para otros, como The Smashing Pumpkins, fue una odisea.

Logo The Smashing Pumpkins

Logo The Smashing Pumpkins

Parecía mentira que el “imperio” creado con Gish, Siamese Dream y Mellon Collie and the Infinite Sadness pudiera venirse abajo y arruinar (según los críticos) 10 años de una impecable carrera musical en 2 años, con las salidas de “Adore” y “Machina/The machines of god”. “Adore” fue un desastre en ventas en EE.UU, pese a que en Europa tuvo más repercusión, y “Machina” no tuvo ningún tipo de éxito. ¿Por qué? Eso mismo me pregunto yo. Quizá la clave esté en las palabras del ahora excomponente James Iha: “El futuro está en la música electrónica. Debe ser realmente aburrido tocar sólo música rock”…

Realmente “Adore” cambió el sonido de la banda, para bien o para mal, eso ya es cuestión de cada uno. Pese a su fracaso, con el tiempo, se acaba apreciando el disco y puede mirar de igual a igual al resto.

“Machina”, un disco olvidado, quizás no tanto como su secuela “Machina II/The Friends and The Enemies of Modern Music” que fue distribuido únicamente entre los amigos de la banda y prolongó el bienio negro de los Smashing que concluyó con su separación a final de siglo.

“Machina/The Machines of god” es un gran álbum, donde se exhibe la evolución de un grupo que tenía mucho que expresar y el declive de un reconvertido a “Gótico” Billy Corgan en el que parece desaparecer el entusiasmo por los instrumentos de cuerda en favor a los instrumentos “fantasmas” como cajas de ritmos y sintetizadores. Billy Corgan deja ver en el álbum una imagen de trastorno, llena de contradicciones entre el éxito y la satisfacción personal; y un cambio, desde las letras enfocadas al público adolescente hasta un misticismo inexplicable orientado hacia el amor y la oración. Parece que no solo Chamberlin, había encontrado a dios tras su rehabilitación. El disco peca de querer hacer reencontrarse a los fans con los auténticos Smashing, pero el espíritu de Gish ya no está en el ambiente, la madurez, el éxito, las drogas, “el desarrollo”… ha hecho que desapareciera.

Billy Corgan

Billy Corgan

“Billy Corgan no está seguro si es un alma perdida o un mesías potencial” —Jon Pareles

Claras son las palabras de Billy en “The everlasting Gaze”, “You know I’m not dead” reclamando su poder en el rock alternativo, con unos potentes a la par de distorsionados riffs de guitarra acompañados por su voz siempre particular y una batería que, pese a ser muy repetitiva, suena a Jimmy Chamberlin y no a caja de ritmos. “I of the mournig” nos trae recuerdos de Gish, en ella la guitarra vuelve a tomar cierto protagonismo entre la monotonía del ritmo, también nos recuerda esa distante compañía que realiza la radio en momentos de soledad, o realizaba, condenada al desuso por las nuevas tecnologías.

El neo-misticismo de Billy nos contagia en “The sacred and The profane”, con un ritmo muy insistente e hipnotizante propio de un sonido más industrial, acompañada de la distorsión característica de este álbum. Clama que somos parte de él, o que dios es él o que él es parte de dios en un coro perfecto para constatar su mensaje. “Try, try, try” de las mejores canciones del álbum, poco que decir entre la tranquilidad que transmite y la motivación para no darse por vencido. No creo oportuno mencionar las intenciones confusas propias de la bipolaridad en “Heavy Metal Machine”. “This time” se yergue como otra insignia del álbum, donde vuelven a aparecer las drogas, el amor, la autoestima, canciones llenas de sentimientos. La realidad vuelve constantemente a recordarnos que no podemos ser como Peter Pan.

“The Crying Tree of Mercury”, completa la trilogía sentimental del álbum, cuyas precuelas son las anteriormente mencionadas “Try, try, try” y “This Time”.

“Stand Inside Your love” digamos que es una película independiente, cuya “intro” nos puede recordad a “Tonight, tonight”, es de esas que no entran si no es el momento adecuado, claro reflejo del álbum. Crea una atmósfera relajada, ciertamente clásica llena de olores ya conocidos, a los que siempre está bien volver.

SmashingPumpkins_03En resumen. Ni Adore es un disco tan malo, ni Machina es la vuelta al estilo pionero de los Smashing. El cambio de Billy Corgan fue más que manifiesto y sus opiniones más básicas frente al amor, las drogas y el encuentro con uno mismo o con dios… quedan muy claras, hasta la saciedad. Falta de ideas, provocadas por el fracaso de Adore, así como las aventuras con los químicos del rejuvenecido Chamberlin.

En fin, una mancha para algunos, pero simplemente un escalón un tanto desajustado en la escalera de la vida.

Machina se muestra como un álbum, para nada eclipsado por “Zeitgeist”, “Teargarden” u “Oceania”, que sequirá siendo el último álbum del siglo XX de los Smashing y el recuerdo del principio del fin de uno de los grandes representantes del rock alternativo.

 

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