GAUDÍ. El misterio (y II)

Todo el mundo encuentra sus cosas en el templo: los campesinos ven gallinas y gallos; los científicos, los signos del Zodíaco; los teólogos, la genealogía de Jesús; pero la explicación, el raciocinio, sólo la saben los competentes y no se debe vulgarizar.

Gaudí anciano

Gaudí anciano

La semana pasada hablamos del genio de la arquitectura española y mundial, Antoni Gaudí. Contamos la versión oficial de su vida, y nos explayamos sobre las técnicas e innovaciones de su obra. Pero como todo genio, su mente estaba llena de pliegues, vericuetos y claroscuros. Su existencia y sus creaciones tienen muchos secretos que todavía hoy se debaten con avidez entre los expertos. ¿Quién era realmente Gaudí? ¿En qué creía? ¿Utilizó su obra como mensaje encriptado para herméticos y ocultistas? ¿O simplemente jugó al despiste para tenernos entretenidos por los tiempos de los tiempos? Veamos…

De entrada, sus orígenes ya son motivo de controversia. Lo que está claro es que su infancia y su adolescencia fueron momentos clave para conformar su visión de la realidad. En cuanto a sus orígenes, todavía hoy nadie se atreve a afirmar si realmente nació en Reus (Tarragona) o Riudoms. Lo cierto es que en el acta matrimonial de sus padres, procedentes de un linaje de caldereros, aparecen inconfundibles signos masónicos, del tipo triángulo con su respectivo ojo vigilante o criaturas mitológicas. Tales manifestaciones no deberían extrañar demasiado, ya que durante la primera mitad del s. XIX, en Reus y sus alrededores germinaron numerosas sociedades secretas. Carbonarios y francmasones se daban la mano, a la vez que otros grupos publicaban abiertamente proclamas a favor de sus ideales. Familias de renombre local formaban parte de esta elite social contando con varias generaciones de militantes, y el futuro arquitecto y sus padres mantuvieron estrechos lazos con estas familias. Otras fuentes dicen que en aquella etapa padeció fiebres reumáticas, perfilándose así su carácter solitario e introvertido. Sin embargo, su talante observador facilitó el desarrollo en profundidad de una afinidad por la naturaleza, al tiempo que se acrecentó su pasión por la mitología clásica. Además, existen versiones que aseguran que desde temprana edad se relacionó con artesanos y escultores afines a la construcción, aprendiendo su lenguaje gremial, heredado de la masonería operativa.

VISTA DE BARCELONA DESDE EL PARQUE GÜELL

VISTA DE BARCELONA DESDE EL PARQUE GÜELL

A los 17 años aparece en Barcelona con la seria intención de estudiar arquitectura. Sobrevive trabajando de delineante, y es el momento en el que se acerca a los secretos de las edificaciones medievales, sobre todo góticas, empapándose también de bibliografías de corte esotérico. Los biógrafos del arquitecto coinciden en señalar la desordenada personalidad de Gaudí durante aquel periodo. Arrogante, obrerista y amante del jolgorio, fue propenso a abrigar emociones por el sexo opuesto. Sin embargo, su vida sentimental, casi inexistente, ha estado muy manoseada por la especulación, y la homosexualidad que algunas veces se le ha atribuido, sin ninguna base documental, es altamente improbable.

CHIMENEAS DE LA PEDRERA

CHIMENEAS DE LA PEDRERA

Sin embargo, a mediados de 1894, su vida inicia un extraño e inesperado giro. Celibato, misticismo, vegetarianismo y ascetismo son sus conductas habituales, llegando a practicar largos ayunos que en alguna ocasión casi le cuestan la vida. Tensiones, poco descanso, mala alimentación y la salud llevada al límite, desembocaron en una depresión nerviosa, que lo acompañó hasta su último aliento. Este proceso se debió a una profundización en sus creencias religiosas, siendo aceptado por los biógrafos su cristianismo extremo. Pero hay quien ve también en la espiritualidad del arquitecto, que pudo experimentar la iluminación del budismo Zen. Tuvo su veta filosófica, pero nunca estudió filosofía, sino que se guió por la intuición, tal y como proclama el Taoísmo.

Otro episodio extraño de la vida de Gaudí fue su muerte, ya que fue atropellado por un tranvía que iba a 10km hora, el conductor no frenó ni lo socorrió, ni nadie lo avisó. Algunos “expertos” apuntan que detrás de este hecho podrían estar los Güell, los Verdaguer y otros tantos por motivos de dinero o sectarios. Además, aquel fatídico día, en sus bolsillos hallaron un puñado de frutos secos y una hoja con fragmentos del Apocalipsis de San Juan, quizás el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia, objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la historia.

CRUZ TRIDIMENSIONAL

CRUZ TRIDIMENSIONAL

Pero lo más misterioso de la muerte del arquitecto es que sus papeles y muchas de sus lecturas desaparecieron, y junto con ellas sus inquietudes intelectuales y aspiraciones. Parte de sus pertenencias fueron vendidas a un trapero por las monjas carmelitas, otros archivos se incendiaron durante la Guerra Civil española. Incluso se cree que parte de sus libros y documentos permanecen ocultos en alguna colección particular. Si en su entierro se le despidió como a un rey, ¿por qué nadie se preocupó de recoger y catalogar sus documentos?

En cuanto a su obra, en las construcciones gaudinianas abundan signos y símbolos que son patrimonio de determinadas sociedades secretas. Los estudiosos que intentan ver en Gaudí relación con la masonería y la alquimia, se basan sobre todo en la observación de estos símbolos.

SALAMANDRA Y ATANOR

SALAMANDRA Y ATANOR

El Parque Güell es el trabajo más completo del artista y su pensamiento late por todos los rincones. Curiosamente concentra muchos de estos animales y signos de características míticas y de gran simbolismo.

– Los peldaños de la escalinata que suben hacia la sala hipóstila, suman 33, grado máximo de la masonería.

– Lo primero que nos encontramos al empezar a subir la escalinata, es una cabeza de serpiente. El conjunto ha sido visto de la siguiente manera: el círculo simbolizaría el caos, la oriflama sería la llama que contiene el azufre y la serpiente el espíritu mercurial.

– Detrás de la cabeza de serpiente, se encuentra el dragón o salamandra. La interpretación hermética se basa en que es una figura estática de dorso sinuoso que sugiere movimiento, y que obra de separación de las partes fijas y volátiles del metal.

– Más allá del dragón se halla representado un horno de fusión llamado atanor, instrumento característico de un laboratorio alquímico y que representa la llama de la vida eterna. En uno de los lados del atanor, se halla esculpida una columna con granadas en el capitel, inequívoco símbolo masónico.

– El turó de les menes o capilla de las tres cruces, también podría tener un significado oculto. Entre las tres cruces, completan una cruz tridimensional que mira en seis direcciones: este-oeste, norte-sur y arriba-abajo. Las dos cruces acabadas en cubos coronados por pirámides, aparecen también en la simbología francmasónica. En la simbología masónica estas tres formas representan también las tres posiciones que se pueden ir asumiendo dentro de la Logia: aprendiz, compañero y maestro; tal como eran los grados tradicionales de las hermandades obreras medievales.

SAGRADA FAMILIA

SAGRADA FAMILIA

Los símbolos dispuestos por la Sagrada Familia también ha sido foco de las más variadas interpretaciones:

– Las dos columnas que flanquean el Pórtico de la Caridad en la Fachada del Nacimiento, tienen la base en forma de tortuga, que según se dice es el símbolo alquímico de la masa confusa. Los fustes serían menhires, como ejes del mundo y los capiteles en forma de palmas, en número de tres y dos, cuya suma es cinco, número de Conocimiento.

– Una “x” enorme que corona el Árbol de la Vida se ha querido ver también como un símbolo masónico y como la anotación alquímica del crisol.

CUADRADO MÁGICO

CUADRADO MÁGICO

– La Fachada de la Pasión del Templo de la Sagrada Familia, realizada por el escultor Josep María Subirachs (aunque en base a las ideas dejadas por Gaudí), muestra un cuadrado mágico de orden 4. En este cuadrado se observan una variedad de números del 1 al 15 que sumados de cualquier manera ya sea horizontal, vertical y diagonal dan siempre el número 33. Para muchos este número representa la edad en la que Cristo murió, sin embargo, para otros, es un número vinculado a la masonería.Otro dato más que quizá aumenta su misterio, es que en la relación del 1 al 15 falta el número 12, para muchos esto se debe simplemente a un juego matemático, para otros, Gaudí negó con esta omisión la existencia de los discípulos de Cristo.

– En la Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia se puede ver un pelícano abriéndose el vientre con el pico, y rodeado de su crías. El grado 18 de los francmasones tiene como símbolo este animal en esa misma actitud.

– Asimismo, en dicha fachada, Gaudí talló en la piedra la posición de los astros del momento exacto del nacimiento de Cristo.

– Por último, se representan en la misma los seis primeros signos del Zodíaco, de Aries a Virgo, situados sobre el conjunto escultórico de la Encarnación.

LABERINTO

LABERINTO

Por otro lado, hay quien asegura que existe un plano en donde los siete monumentos más emblemáticos de Gaudí como son: la Sagrada Familia, el Parque Güel, Casa de Vicens, Casa Milá o la Pedrera, Casa Calvet, Casa Batlló y el Palacio Güel; formarían vistas desde la altura, sobre un mapa, la constelación de la Osa Mayor que tendría un significado particular para el artista.

Se comenta también que Gaudí era adicto a ciertas drogas alucinógenas, que también representó por toda su obra, aunque es algo imposible de demostrar. Tenemos el hongo que corona el tubo de ventilación de la portería del Parque Güell, con forma de Amanita muscaria. La Amanita muscaria era muy común en los campos catalanes, y sabemos perfectamente cómo la naturaleza fue su principal fuente de inspiración, y no sólo las setas tóxicas. Por otro lado, tenemos la flor de opio en las rejas de la casa de Eusebi Güell en la entrada del parque.

Hay que reconocer que su obra está llena de simbolismo pagano, herético, pero todas las consideraciones hechas en torno a la posibilidad de su vinculación con la masonería han sido formuladas en base a este simbolismo presente en sus creaciones, que al fin y al cabo puede ser interpretado de muy diversas maneras. Lamentablemente, gran parte de los estudios o muestras que pudieran explicar con mayor claridad las ideas de este genio desaparecieron, perdiéndose para siempre las fórmulas químicas de sus cristales, sus diseños y gran parte de sus dibujos y fotografías, dejando abierta aún la incógnita de qué buscaba Gaudí con sus magníficas construcciones.

AMANITA MUSCARIA

AMANITA MUSCARIA

No obstante, por encima de si era masón, rosacruz, templario o alquimista, Gaudí fue un místico, un ser especial, que absorbió la sabiduría de todas esas sociedades de las que indudablemente se rodeó desde su infancia hasta el final de sus días, y que estaban en ebullición en su época, pero también se inspiró en la Naturaleza. Gaudí fue un gran observador de la naturaleza, y un místico que sin duda logró comunicarse, como él mismo comentó alguna vez, con los ángeles y con el ser supremo, volcando pues en sus obras, toda una extensa gama de simbolismo producto de su alma inquieta,  buscadora y visionaria. Curiosidad, pertenencia, casualidad o provocación, el caso es que tenemos debate para largo.

El hombre se mueve en dos dimensiones y los ángeles en otro tridimensional. A veces después de muchos sacrificios, de dolor continuado y lacerante, el arquitecto alcanza a ver por unos segundos la tridimensionalidad angélica, la arquitectura que surge de esta inspiración produce frutos que sacian generaciones.

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