EL SANTÓN DE LOS NARCOS

Existe un país en el que los malos tienen fama de ser muy malotes. Y es que en México lindo y querido, el crimen organizado se ha colado por las rendijas de las casas y los poros de la piel. No es que estos malos sean peores que otros, es que la superpoblación y los malos gobiernos llevan a las desigualdades, éstas llevan a la miseria, ésta lleva al consumo de drogas, éste lleva al tráfico de las mismas, que pronto termina en cosas peores, se crean más desigualdades… y así se ha generado un bucle infinito que dura ya mucho tiempo y que no tiene pinta de terminar en breve.

Así que cuando imaginamos aquel entorno, pensamos en los narcos mexicanos e imaginamos tipos duros, armados, descreídos, que mascan tabaco y beben mezcal. Vamos, que sí, que son así. Pero también tienen su lado espiritual, creen en Dios y en la Santa Muerte, y tienen un santo patrono de excepción, al que rezan con devoción. Se trata de Jesús Malverde, conocido como “El Bandido Generoso”, “El Ángel de los Pobres” o “El Santo de los Narcos”. La Iglesia Católica no le reconoce estatus oficial de santo, porque afirma que no tiene datos concretos sobre tener una vida virtuosa, ni los milagros que habría realizado, pero su culto se ha extendido por todo Sinaloa y fuera de él. Se le han levantado varias capillas, siendo la más importante la de Culiacán.

De acuerdo a la leyenda, Jesús Malverde era una especie de Robin Hood mexicano. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX robaba a los hombres ricos de Culiacán (Estado de Sinaloa) para repartir el botín entre los pobres. Fueron tantos los robos que el general Francisco Cañedo, el entonces gobernador del estado y compadre de Porfirio Díaz, ofreció una recompensa por su captura.

ALTAR DEDICADO A MALVERDE

ALTAR DEDICADO A MALVERDE

En uno de tantos robos Malverde fue herido de bala y al no tener cuidado médico estaba siendo víctima de la gangrena. Esta situación lo llevó a entregarse, pero para poder cobrar la recompensa le pidió a su compadre que él lo hiciera y repartiera entre los pobres. Sí lo entregó, pero desapareció con el dinero y nunca más se supo de él.

Era tanto el rencor de los caciques de la región a los que había robado que lo ahorcaron y se emitió un decreto por el cual se prohibió darle sepultura, por lo que su cuerpo quedó colgado del árbol hasta que la cuerda se rompió y cayó al suelo. Los habitantes le tenían cariño a Malverde encontraron la alternativa para cubrir el cuerpo y poco a poco fueron dejando piedras, una a una, sobre sus restos, pues aunque la restricción se aplicaba a un entierro en ningún lugar se prohibía “empedrar”; al colocar además cada persona una piedra por vez, nadie incumplía personalmente la prohibición. Después de algunos días eso se había convertido en una pequeña montaña de piedras. Pronto Jesús Malverde alcanzó un rango de santo entre la población con más altos niveles de pobreza en Sinaloa. Aún hoy, apesar de estar vinculado a las creencias del narcotráfico, la pobreza, la cárcel, el hacinamiento, la enfermedad, la migración y el hambre son los problemas que, aseguran, resuelve.

Diversos investigadores afirman que, aunque pueda tener una base real, no existió un Jesús Malverde tal y como narra la leyenda. El caso es que hay una tradición que afirma datos muy concretos de su existencia, como que su verdadero nombre era Jesús Juárez Mazo, nacido el 24 de diciembre de 1870, y que “Malverde” era un apodo derivado de “el Malo Verde”, dado que realizaba sus asaltos entre la espesura verde del monte. Para muchos, Malverde es un producto de un pueblo que rechaza la injusta división del trabajo y de sus beneficios.

De hecho, son tan pocos los indicios de su existencia, que no se sabe cómo era su aspecto físico. Así que al momento de crear su imagen se tomaron rasgos de Pedro Infante y Jorge Negrete, iconos en la cultura mexicana.

EL SANTO DE LOS NARCOS

EL SANTO DE LOS NARCOS

¿Y qué tiene que ver esto con los narcos? La relación se da por dos factores: el primero la localización geográfica, ya que históricamente Sinaloa ha sido sede de varios de los cárteles de droga más relevantes a nivel nacional. El segundo es la historia de Julio Escalante y su hijo Raymundo, en los años 70 del siglo XX. Se dice que cuando Julio se enteró que su hijo estaba haciendo negocios con una banda rival lo mandó matar, los sicarios lo hirieron de bala y lo tiraron al mar. Raymundo rezó a Malverde por su vida y posteriormente fue salvado por un pescador. Desde ese momento se dice que narcotraficantes de todos los niveles han ido a venerarlo. Hay quien dice que hasta Caro Quintero o el Señor de los Cielos han ido a pedirle ayuda a Jesús Malverde.

El montículo de piedra que dio lugar a su tumba fue destruida con la expansión de la ciudad de Culiacán, y los huesos de Malverde se trasladaron a una capilla. El sepulcro de Malverde atrae a miles de devotos cada año. En esta capilla es común encontrar a bandas musicales cantando narcocorridos y según cuentan, son enviados por grupos agradeciendo el cruce exitoso de droga a Estados Unidos. Muchos dejan velas, flores o piedras su lugar de origen, como forma de rendir culto. Algunos pescadores dejan camarones en alcohol en agradecimiento por una buena pesca. Otras personas dejan fotografías de aquellos que necesitan ayuda. Cuando algún milagro tiene lugar, vuelven a agradecerlo a Malverde, a menudo dejando placas que lo conmemoran.

Así que, Visitante del Futuro, atento a lo complicados que somos los humanos. “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Breaking Bad – El Santo de los Narcos from Elena Gomez Martínez on Vimeo.

 

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