LAS AMANTES DEL GENOCIDA

Hay historias que jamás se desvelarán del todo. Es imposible saber qué pasa por la cabeza de alguien si no te lo cuenta, así que lo que te traigo hoy es medio real y medio inventado, usando el sentido común de la vida cotidiana.

Imagina…

Alemania en la década de los 40

Alemania en la década de los 40

Imagina esa Alemania que está empezando a fraguar una guerra sin igual. Imagina cómo, poco a poco se van uniendo personas sin escrúpulos con intereses comunes. Imagina la Alemania nazi. Adolf Hitler era un tipo bajito, poca cosa a la vista pero consiguió encandilar a una niña de 17 años, veintitrés años menor que él.

Eva Braun

Eva Braun

Eva Braun era una niña bien. Había nacido en una familia acomodada y nunca había tenido que trabajar en exceso para conseguir lo que quería. También era mala estudiante, ya que sus notas en el colegio de monjas donde estudió eran bastante mediocres, consiguió sacar los estudios gracias a ser una gran deportista, destacaba en atletismo como una de las mejores. Pero la personalidad de Eva era mucho más que eso, caprichosa, presumida hasta rozar la vanidad, soñadora en exceso, buscaba su cuento de hadas con su príncipe incluido.

A los 17 años consiguió trabajo para Heinrich Hoffmann, fotógrafo oficial del Partido Nazi, como secretaria, y allí fue donde conoció a Adolf Hitler. Fue un amor a primera vista. Eva se enamoró como sólo una adolescente puede hacerlo… con desesperación.

Pero… Ahora permíteme un inciso. Déjame te cuente una historia paralela a ésta, creo que nos hará entender más de una cosa.

Nuestro amigo Adolf vivía con su sobrina Geli Raubal. Se fue a vivir con él cuando tenía 17 años (qué casualidad, no?). El amor que sentía por ella iba más allá del amor familiar, estaba loco con la chiquilla de una forma que hasta asustaba a sus esbirros más cercanos. Siempre que tenía algo de tiempo libre iba corriendo a su lado, iban al teatro, a la ópera o de compras. Poco a poco esa “relación” se fue volviendo absorbente. Le prohibía a Geli que tuviera amigos y saliera con nadie, la niña cada vez estaba más encerrada sin ningún tipo de independencia, hasta tal punto que llegó a comentarle a una amiga “Mí tío es un monstruo, nadie puede imaginarse las cosas que me exige”. La relación era auténticamente tóxica, consumía a Geli lentamente, aunque jamás se haya demostrado que existiera. De hecho, cuando los rumores se extendieron, Hitler la negó con rotundidad. El acoso era tal que le dijo de marcharse a Austria con su madre para estudiar música, a lo que el führer no se negó por miedo a perderla, pero fue alargando la partida de la chica. Intentando salir del ambiente en el que estaba metida, empezó a salir con Emil Maurice, chófer y escolta de Hitler. Los dos fueron a pedirle permiso para empezar esta relación. Él no se negó, pero Emil poco a poco fue degradado de sus funciones pasando a ser nada.

Poco se sabe de qué fue lo que pasó tres meses después de celebrar su 23 cumpleaños, pero un día de septiembre se despidió de su tío desde la ventana y se pegó un tiro en un pulmón, lo que le ocasionó una muerte casi inmediata. Se llegó a rumorear que estaba embarazada y que no deseaba a la criatura, pero yo creo que fue por el asedio al que se vio sometida por parte de su tío. Adolf se volvió loco con la noticia, y sus círculos más íntimos dicen que nunca volvió a ser el mismo. Además, más tarde diría: “Es la única mujer que he querido”. Desde entonces y hasta la muerte del propio Hitler, todos los aniversarios de la muerte y todas las Nochebuenas se encerraba en la habitación de Geli (La Habitación de la Muerte) durante horas viendo fotos, tocando su ropa…

Enfermizo, cierto? Pues ahora te voy a mostrar algo más enfermizo aun.

Geli Raubal y Eva Braun

Geli Raubal y Eva Braun

El parecido de las mujeres es asombroso. Asusta.

Ahora volvamos a Eva Braun

Hitler empezó su relación con ella dos años antes de la muerte de Geli, pero era una relación inexistente, apenas se veían ya que los ratos libres de él eran para su querida sobrina. A raíz del trágico desenlace, Hitler empezó a ver más a Eva. Para ella, que de todo hacía un drama, no era suficiente, en su diario escribe cómo está meses sin verlo y que no puede vivir así… Así, que sabiendo lo que había pasado con Geli Raubal intentó suicidarse dos veces para llamar la atención del Führer, y le salió bien. Adolf la trasladó a su casa de retiro y segundo cuartel general, el Berghof, en Berchtesgaden. Allí se habla de las incursiones que hacía Hitler a su habitación, nunca pasaba al revés ya que la relación se basaba fundamentalmente en la dominación por parte de él y ella se dejaba llevar porque por fin tenía a su amado junto a ella.

Pero no caigamos en la solemne tontería de pensar que ella estaba rebosante de felicidad, todo lo contrario. En la casa de retiro era la reina siempre y cuando él no estuviera o no hubieran visitas, pero en cuanto éstas llegaban ella tenía que huir a través de un entramado de pasillos y habitaciones a encerrarse en su cuarto hasta que se iban. Nunca formaba parte de esas reuniones y los visitantes jamás la veían, era un fantasma en su “propia casa”. Así que cuando el führer no estaba, para combatir al aburrimiento, organizaba fiestas, daba paseos, se bañaba desnuda en el lago, se cambiaba de ropa hasta 7 veces en un día, se maquillaba y rendía culto a su cuerpo del que estaba obsesionada. Además, no tenía amigas, ya que las mujeres de los esbirros de Hitler no la soportaban, pensaban que era una niña insípida, lánguida, sin ninguna personalidad ni tema de conversación y por más que Hitler intentara que la respetaran sus esfuerzos eran vanos, siempre era el centro de comentarios y burlas por parte de ellas.

Viendo este cuadro, en general, es muy poco probable que Eva supiera lo que su amante estaba haciendo en su país. Es mucho más fácil pensar que ella vivía en su país de las maravillas/purgatorio, sintiéndose desgraciada porque no podía tener una vida como el resto del mundo con su gran amado.

Adolf Hitler y Eva Braun

Adolf Hitler y Eva Braun

En abril de 1945 Eva se trasladó al Führerbunker y aunque el Ejército Rojo estaba cerca no quiso abandonar a su amado. La madrugada del 29 de abril Eva Braun y Adolf Hitler contrajeron matrimonio, ella firmó el acta como Eva Hitler. Treinta y tres horas después los encontraron muertos en el bunker. Él porque sabía que no tenía escapatoria ante las tropas que entraban en Berlín. Ella porque había realizado su sueño de vivir una historia de amor tipo Romeo y Julieta. Sin embargo su amor no sería conocido por el mundo hasta que no acabó como una tragedia shakesperiana.

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