SWEENEY TODD O BERNABÉ CABARD. Los barberos diabólicos.

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Dicen que toda leyenda tiene algo de verdad, pero, en concreto las leyendas urbanas engordan tanto con el paso de los siglos, que es muy difícil delimitar su origen y veracidad. Claro está que la realidad siempre supera a la ficción… Así que en estos casos, como se te ocurra investigar un poco, todo se complica. Era mi intención contarte en mi sección de literatura, querido Visitante, los pormenores de un musical de gran éxito en tierras británicas, allá por los años ’80: Sweeney Todd, el barbero diabólico de Fleet Street. Pero los datos que me encontré desviaron mi punto de vista considerablemente.

Johnny y Helena, como Sweeney Todd y Mrs. Lovett

Johnny y Helena, como Sweeney Todd y Mrs. Lovett

Para los más jóvenes, Sweeney Todd es una película musical de Tim Burton, cuyos protagonistas fueron, como cabría esperar, Johnny Depp y Helena Bonham Carter, y que narra la melodramática historia de un barbero inglés que asesina a sus clientes con una navaja de afeitar en la era victoriana con la ayuda de su cómplice la Señora Lovett, quien convierte sus cadáveres en pasteles de carne. El film se estrenó en 2007, y recibió varios premios de prestigio.

¿Por qué tuvo semejante idea nuestro amigo Tim? ¿Por qué una película musical? Porque en 1979 vio el musical en Broadway, y fue cautivado por las cualidades cinematográficas del mismo. Basado a su vez, en la pieza teatral de Christopher Bond de 1973, con música y letras de Stephen Sondheim, fue dirigido por Harold Prince, y protagonizado por Ángela Lansbury (en uno de los mejores roles de su carrera) y Len Cariou. Fue uno de los mayores éxitos de Broadway en la década de 1980, ganando también varios premios. Todo un homenaje al teatro de sangre y al grand guignol parisino.

Cartel del Musical de Broadway

Cartel del Musical de Broadway

Por otro lado, la historia del barbero asesino ya tuvo una versión fílmica inglesa, ajena a toda opereta cantada, en 1936. Fue dirigida por George King, y protagonizada por Tod Slaughter y Stella Rho.

Pero tirando del hilo atrás en el tiempo, la leyenda del barbero diabólico en Inglaterra nace en The People’s Periodical, un periódico amarillista, en 1846. Esta revista relataba los hechos como si fueran reales y acaecidos en Fleet Street cincuenta años antes, pero es más que probable que el cuento fuera escrito por Thomas Prest, quien creó otros villanos espantosos en diferentes relatos, y solía basar sus cuentos de terror en sucesos del mundo real, a veces buscando inspiración en artículos sobre el crimen aparecidos en The Times.

Trampilla de barbero

Trampilla de barbero

A pesar del origen ficticio de esta historia, incluso los folletos turísticos de Londres afirman su veracidad, dando datos concretos de los lugares donde acaecieron los hechos, y de los personajes que los protagonizaron. De este modo, se cuenta que Sweeney Todd tenía su tienda en el número 186 de Fleet Street, que es ahora el edificio Dundee. En este sitio se cree que fueron asesinados más de 150 clientes, que eran sentados en una silla giratoria, en el centro de la pequeña tienda y sobre una trampilla que conducía a un sótano en desuso. Pisando un pedal, la silla se volcaría sobre la trampilla haciendo caer a las víctimas, siendo degolladas después. Con su amante, la pastelera Margery Lovett, descubrieron un túnel subterráneo en desuso que iba desde el sótano de la tienda de Sweeney hasta la pastelería de la señora Lovett, lo que haría una alianza de negocios ideal para los dos.

Fleet Street 186, hoy en día

Fleet Street 186, hoy en día

Según la tradición, la historia de Sweeney Todd terminó al final de una cuerda el 25 de enero de 1802. Fue colgado fuera de la prisión de Newgate, ante una multitud de miles de personas, que habían estado esperando durante toda la noche para ver la desaparición de Sweeney. Después de su ejecución, su cuerpo fue entregado a la investigación médica por un grupo de cirujanos de hospitales. Sweeney Todd terminó, como muchas de sus víctimas, con sus entrañas en un plato. Y en cuanto a la señora Margery Lovett, fue encontrada envenenada en su celda en la prisión de Newgate.

Todo parece muy convincente, si no fuera porque no existe prueba documental que demuestre lo aquí relatado; ni siquiera tenemos restos óseos, ni lápidas… nada. Nada, porque los ingleses han querido dar visos de realidad a una leyenda urbana que proviene, como poco, de la Edad Media.

Veamos…

Los asesinatos de Cabard y Miquelón

Los asesinatos de Cabard y Miquelón

Existe un pliego de cordel impreso en Madrid en el año 1877, en el que nuevamente aparecen referencias a una historia muy similar a la de Sweeney, de la cual tampoco se pueden extraer pruebas de su veracidad. El documento en cuestión se titula: “El pastelero de carne humana y el barbero asesino: causa célebre”. A modo de relato, cuenta lo siguiente.

Los acontecimientos nos sitúan en París, en el año 1415. Por aquél entonces, en la calle Mont Saint-Hilaire, residía y trabajaba el reconocido barbero Bernabé Cabard. El establecimiento de Cabard contaba con un reclamo muy peculiar: Marguerite, la hija del barbero, parecía ser irresistible para cualquier hombre que posara la mirada sobre ella. Pero en los últimos tiempos se estaban extendiendo rumores que decían que muchos de los que se habían dedicado a cortejarla, habían desaparecido sin dejar rastro.

Justo al lado de la barbería, se hallaba el establecimiento del pastelero más aclamado de la ciudad, Pierre Miquelón. Su especialidad era la deliciosa empanada de carne, cuya receta secreta lo había hecho famoso en todos los estratos sociales de la ciudad.

Angela Lansbury y Len Cariou

Angela Lansbury y Len Cariou

Enfrente de aquellos exitosos negocios, residía Monsieur Gomire, un humilde herrero, a quien el negocio le iba bastante mal. En otoño, dos jóvenes de la nobleza española, llamados Andrés y Julio, se alojaron en una posada situada justo al lado de la herrería. Un día Julio supo de la existencia de Marguerite. Como tantos otros hombres antes que él, con gran decisión se dirigió a la barbería de Monsieur Cabard, con el fin de cortejar a su hija. La chica había salido esa mañana, así que Cabard ofreció al joven español sus servicios. Cabard comenzó a trabajar diligentemente con su mejor navaja. Pero cuando el barbero advirtió que su porción de calle no tenía concurrencia, accionó un mecanismo que hizo que el sillón donde se sentaba su cliente se volteara, arrojando al joven al sótano a través de una trampilla. No sin antes haber aprovechado el movimiento para segarle la garganta.

Seguidamente, su vecino Miquelón bajó al sótano de su establecimiento, el cual compartía y comunicaba con la barbería, y se encontró allí con el infortunado Julio desangrándose. Sin dudarlo, Pierre le asestó 15 puñaladas que pusieron fin a su agonía. Tras esto, y como si de un cerdo se tratara, colgó al joven del techo boca abajo, al lado de los cadáveres de otros cinco infortunados que habían corrido misma suerte. Tras ser convenientemente desangrado, el cuerpo de Julio sería cortado por Miquelón en jugosas rebanadas, con las que elaboraría esa exquisita empanada de carne que seducía los paladares de todo París. Los beneficios los compartiría con su eficiente suministrador de carne, el barbero Cabard, como venía sucediendo desde hacía ya cinco años.

sweeny-todd-knives-02Al cabo de dos días Andrés denunció la desaparición de su hermano. Casualmente, las autoridades descubrieron el pastel gracias a la declaración del herrero Gomire, quien había advertido cómo Julio entraba en la barbería de Cabard, pero no le había visto salir. La guardia de la ciudad se dirigió a la barbería, y en un golpe de fortuna, uno de los oficiales accionó accidentalmente la palanca de la trampilla. Una vez en el sótano descubrieron horrorizados toda la infraestructura del negocio que Cabard y Miquelón habían conseguido ocultar hasta ese momento. El pastelero confesó que él y su socio llevaban ya alrededor de cinco años con el negocio, con lo que el número de víctimas se le antojaba incalculable (estimaciones recientes apuntan a que pudieron ser más de 143 los asesinados). Barbero y pastelero fueron condenados a una ejecución pública. Mediante el método de la Rueda de Castigo se les fracturaron todos los huesos. Posteriormente fueron colgados de la horca para romperles el cuello, y con el fin de exhibirlos para mayor escarnio público. La ejecución fue tremendamente concurrida.

Prácticas canívales en la Edad Media

Prácticas caníbales en la Edad Media

Muchas coincidencias, ¿no? Pues aún hay más. La historia parisina concuerda con el medieval Espill o Llibre de les dones del valenciano Jaume Roig (escrito en 1460), una de las primeras muestras escritas en lengua valenciana medieval y cuyo protagonista, el propio escritor, relata al principio anécdotas de su periplo europeo. En Espill no hay barbero pero sí una posadera parisina que sirve a sus clientes pastelitos de carne humana. Y dice algo así:

(…)”En un pastel/un trozo de dedo humano/fue encontrado./Turbó mucho a quien lo supo;/reconozcamos que había más:/un trozo de oreja./Carne de ternera/creíamos comer/hasta que encontramos/la uña y un dedo a medio partir./Todos lo miramos/y decidimos/carne humana/bien cierta era./La pastelera/y dos ayudantes/hijas ya grandes/era panadera y tabernera./De los que venían/allí bebían/algunos mataban/carne sacaban/hacían pasteles/de las tripas/hacían salchichas/o longanizas/del mundo entero/las más ricas y finas./Madre e hijas/Cuanto más hacían/tantos venían/y no daban abasto./Ellas mataban/algunas terneras/y con la carne de ellos/todo lo cubrían/y daban sabor/con finas salsas.”(…)

Terrorífico relato… Pero, ¿qué pasa si nos vamos a Barcelona y preguntamos a los más ancianos por leyendas de la parte más antigua de la ciudad? Pues que cuentan que en el siglo XVIII, en la calle del Pou de la Figuera número 14, había una barbería contigua a un hostal y éste gozaba de buena fama por servir carne exquisita y económica. El caso es que el hostelero podía vender barato porque, según la tradición popular, el barbero le proporcionaba la vianda a precio de saldo: algunos clientes eran degollados mientras estaban sentados, los cadáveres pasaban al sótano del hostal por medio de una trampa que los comunicaba y allí eran despiezados y cocinados… pero eso sí, con una refinada técnica culinaria que hacía las delicias de la clientela.

Calle Pou de la Figuera 14, Barcelona

Calle Pou de la Figuera 14, Barcelona

Esta macabra conjura fue descubierta accidentalmente gracias a que un cliente se daría cuenta de la maniobra en el último momento y volviéndose contra el agresor, lo habría matado con su propia navaja, en el forcejeo también habría empujado el cuerpo del barbero por el conducto secreto hacia el hostal y éste acabaría sirviendo al mismo fin que sus víctimas. Cuando los crímenes fueron descubiertos, se acordó derribar aquel lugar de los horrores y nunca construir nada, así el solar ha permanecido como un callejón sin salida integrado en la citada calle.

Un recorrido largo y tortuoso por la historia de un relato siniestro, que pasó de posible (aunque no probada) verdad a éxito cinematográfico, pasando por leyenda urbana, relato y obra de teatro. ¿Realmente hubo alguien que cometió esas atrocidades? Seguramente sí, el ser humano puede ser terriblemente monstruoso, por codicia y ambición. A veces.

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