¿COMEMOS MUERTOS EN LOS RESTAURANTES CHINOS?

El Chino Melecio, que vive en el fondo de la tienda donde compras el pan.

El Chino Melecio, que vive en el fondo de la tienda donde compras el pan.

Los chinos no se comen a sus muertos porque son conscientes de que mientras estaban vivos no se ducharon jamás y vivían en el fondo de la tienda de ultramarinos de tu barrio, cortándose las uñas de los pies con los alicates que luego compras tu para que te salga más barato que en la ferretería. Y cuando vas a pelar un cable se te queda el pelo como la madriguera de un hámster, por la corriente estática. Y es que los chinos tienen mucho hierro en las uñas, porque comen cosas chinas con hierro. De hecho, algunos chupan vigas de acero.

Ahí donde lo veis, Kung- Fu se alimentaba de los remaches de las vías de tren que ponía en el Oeste americano, mientras daba patadas a todo lo que se movía.

La leyenda de que los chinos preparan el arroz

Miyagi enseña a Daniel- San como tocar culos en una discoteca.

Miyagi enseña a Daniel- San como tocar culos en una discoteca.

3 delicias con trozos del abuelo Tan- Dao- Bien no puede ser verdad, porque los enanos amarillos creen en el Taoismo, que no sé lo que es, pero que seguro que ninguno de sus mandamientos dice: “Cómete a tu pariente y róbale las botas”. Excepto si el Chino es Fu- Man- Chu, porque Fu- Man- Chu era un jodido ateo y se comía hasta el rebañao de las albóndigas, y por eso tenía tan mala leche, que parecía el toro Ratón.

El chino Melecio, que antes de comerse a un antepasado, se come su propio puño a bocaos.

El chino Melecio, que antes de comerse a un antepasado, se come su propio puño a bocaos.

El origen de esta leyenda viene porque no hay tumbas de chinos en los cementerios, pero sí que las hay, lo que pasa que cuando vamos a un cementerio lo que mola es buscar tumbas de gente que haya vivido dos años y pensar: “Lo que se habrán ahorrado los padres en libros escolares, dichosa ella que no conoció a Abraham Mateo”. Y eso es así y el que diga lo contrario es chino o miente.

Por otra parte, las ratas del Cong son pequeños y enjutos, que de ahí no se saca carne ni para caldo de patatas, porque están todos chupados y les abulta mas el pelazo que tienen, que la cabeza y el costillar, de modo que ya me dirás de donde van a sacar de una rata amarilla, bolas de cerdo agridulce.

O mejor no, no me lo digas.

Por otra parte esas alimañas alimonadas huelen todo el día a fritanga, que digo yo que si acercas el cadáver de la abuela Chin- Gá a un fogón, eso tiene que arder como un tren a vapor con el hígado de Massiel en la caldera.

Con esa barba, le acercas un mechero y calientas Rusia tres inviernos.

Con esa barba, le acercas un mechero y calientas Rusia tres inviernos.

Y dirás que soy un animal, pero los chinos cuando se queman a lo Bonzo arden como la yesca, así, sin echarles pastillas para barbacoa ni nada, se acercan un mechero y, hale, a la parrilla saben mejor.

La leyenda también nos cuenta que no hay chinos viejos, pero eso mas falso que un Judas de Plastelina, porque sí hay chinos viejos, pero como se amojaman, parecen perros Chow Chow y no nos percatamos de su existencia.

Estudios científicos que me acabo de inventar

Esto, que parece un perro, es un chino de 45 años sin depilar.

Esto, que parece un perro, es un chino de 45 años sin depilar.

demuestran claramente que un Ser Vivo chino, mantiene su cutis perfecto hasta los 40 años. Se puede comprobar porque tienen edad “Indefinida”. Tu ves a un limoncete por la calle y dices: “Mira, un limoncete que no sé cuantos años tiene porque tiene la piel que parece el lomo del tambor de Toro Sentado”, pero cuando cumplen los 40 años, exactamente a las 12:00h de la noche, se desnutren y se vienen abajo y se quedan como un soltero gordo de 40 años al salir de la ducha. Entonces los familiares le regalan una tarta de pasas, para compensar el trauma, y les ponen un collar antipulgas y los sacan a pasear al parque.

Así que, estimado visitante del futuro, no pienses que los chinos son caníbales asesinos. Puedes pensar que huelen a gamba a la gabardina y que son más malos que la parte blanca de la Nocilla, pero no, no se comen a sus muertos.

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