JUNGLA DE CRISTAL

fotoNo quiero que esto sea una crítica más de cine, y no quiero porque de Jungla de Cristal se ha dicho y escrito todo lo que se tenía que decir y escribir. Sabemos que es una gran película, sabemos que fue rompedora, y sabemos que Bruce Willis interpretando a John McClane mola más que Dios, pero de todas formas hoy quiero ser rancio y volver a recordar las razones por las que Jungla de Cristal es mucho más que una buena película.

Pensad en la sinopsis: un policía queda encerrado en un gran rascacielos junto a un montón de terroristas ladrones, y a partir de ahí nuestro querido héroe se tiene que buscar la vida como buenamente puede.

¿A qué suena esto? Suena a peli de Schwarzenegger (no hay huevos de escribir el nombre de este tío sin consultar Google). A película de tiros, explosiones, sudor y músculos, y no ando desencaminado, ya que en un principio Jungla de Cristal iba a ser la secuela de Commando, aquella divertidísima y chiflada película en la que Schwarzenegger encarnaba a un action hero de manual, capaz de enfrentarse con un puro en la boca a todo un ejército de narcotraficantes armados hasta los dientes y salir ileso, como el que se toma un café. Una caricatura exagerada. Eso era algo que se llevaba mucho en los 80, hasta que llegó el detective John McClane y los guionistas de Jungla de Cristal decidieron complicarle las cosas.

Esta vez, el héroe no está a la altura del problema al que se enfrenta. No es un súper hombre, y es plenamente consciente de ello. Al contrario que otros héroes de acción, McClane sabe que las balas hacen pupa, y también sabe que la situación en la que se encuentra no es graciosa y le supera en todos los sentidos (aunque, aún así, se permite el lujo de chulear y soltar alguna frase graciosa).

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Además de todo, McClane se pasa toda la película en camiseta interior, sin zapatos y con los pies destrozados por haber pisado cristales. Los guionistas no tenían suficiente con crear un personaje humano, realista y frágil, sino que, en un acto de sadismo, decidieron joderle un poco más la noche al buen hombre.

De momento, sólo con lo que he dicho, ya puede decirse que no se trata de la típica y tópica película de tiros y explosiones que podía intuirse por su sinopsis, pero la cosa no acaba ahí.

foto 3Estamos ante un raro caso en el que todos los implicados en la película hicieron bien su trabajo; el guionista, los actores, el director, el compositor… Todo el personal, de forma consciente o inconsciente, hizo su trabajo a la perfección, regalándonos una película técnicamente impecable y plagada de buenos momentos. Los astros se alinearon para concebir un título que a priori no debería haber sido nada del otro mundo, y sin embargo se convirtió no sólo en un icono, una referencia y una saga la mar de rentable, sino también en una muy buena película a todos los niveles. Fijaos en los actores secundarios, incluso los terciarios: todos aportan algo, y si no aportan nada, como mínimo tienen su momento digno de recuerdo. Hasta ese SWAT anónimo que aparece en pantalla cinco segundos, siendo su único propósito en la historia pincharse con una rosa y dar un gritito, nada más. Porque sí.

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Pero el asunto toma tintes de ciencia ficción y mi teoría de que los astros se alinearon para dar a luz a una película fascinante se refuerza cuando, llegados a cierto momento del metraje (minuto 1:27:00 aproximadamente), hace acto de presencia un enorme prisma luminoso. Estos prismas aparecen cuando la luz incide directamente contra la lente de la cámara, y básicamente es una cagadita.

¿Y si os digo que, por pura mágica casualidad, dicho prisma surge al perfecto son de la música que suena en ese momento? Incluso ahí acertaron. Podéis comprobarlo.

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