CIBER-CRIMEN, ¿REALIDAD O FICCIÓN?

Hoy voy a tomarme una licencia, Visitante del Futuro. Invadiré el terreno del hermano Dinh Cuerdo y te hablaré de conspiración, eso sí, con mesura y humildad. Y es que, intentando descubrir de qué forma la humanidad acabará colapsando, he descubierto una noticia que da miedo, mucho miedo…

Primero quiero que veas este video. Se trata de un fragmento de la 2ª temporada de la serie norteamericana Homeland, emitida en 2013, que trata sobre terrorismo internacional y espionaje. En esta escena, el vicepresidente de Estados Unidos es asesinado por un hacker islamista que interviene su marcapasos.

Bien, seguramente piensas que lo que acabas de ver es ficción, pero no es así. Al parecer, en 2007 el Vicepresidente real de Estados Unidos durante el mandato de George Bush Jr., Dick Cheney, fue sometido a una intervención quirúrgica para implantarle un marcapasos, y su cirujano decidió eliminar la conexión Wi-Fi del mismo, por temor a que fuera víctima de un atentado terrorista.

Dick Cheney

Dick Cheney

¿Por qué ya hace siete años se temía un ataque de este tipo en las altas esferas de este poderoso país? Porque sabían que era posible, mucho antes que los simples mortales imagináramos que los aparatos que utilizamos en la vida cotidiana podrían ser “inteligentes”. Estas pequeñas maravillas de la electrónica, que mantiene con vida a millones de personas en todo el mundo, prácticamente siempre han tenido un sistema de radio control a través del cual los médicos podían regular los parámetros de sus pacientes. Pero en la última década se ha incorporado a los mismos la posibilidad de su conexión por Internet, para facilitar esa manipulación desde cualquier sitio.

¿Un marcapasos o un arma mortal?

¿Un marcapasos o un arma mortal?

Casualmente, en 2008, un año más tarde, el New York Times escribió un artículo según el cual investigadores de las universidades de Washington y Massachusetts consiguieron acceder mediante un hackeo a los datos personales de un marcapasos, así como algunas de sus funciones de control remoto. Cuatro años después, en 2014, un hacker especializado en asaltar ingenios tecnológicos, superó el experimento: no sólo accedió a control remoto del aparato, pudiendo detenerlo a voluntad, sino que lo convirtió en un arma mortal que podía descargar toda su potencia directamente en el corazón de la posible víctima. Además, se comenta que cualquiera podría romper la seguridad de los micrófonos que llevan estos dispositivos para que el paciente hable con su médico en caso de emergencia, y escuchar sus conversaciones desde cualquier lugar del mundo. ¿Se te ocurre un método mejor de espionaje?

Así que, como ha ocurrido tantas veces, la realidad ha superado a la ficción. O quizá, los guionistas de aquella controvertida serie, tengan a su disposición más información de la que en un principio podríamos imaginar. No en balde, existen fuentes que aseguran que todo lo ocurrido en la misma se parece “demasiado” a las actividades reales y actuales de los servicios de inteligencia estadounidense.

Cibercrimen, más cerca de lo que parece

Cibercrimen, más cerca de lo que parece

El caso es que todo esto parece muy alejado de nuestra realidad cotidiana. Podemos pensar que piratear un aparato médico es algo muy costoso y altamente técnico, por lo que la víctima debería ser alguien, cuando menos, más influyente que cualquiera de nosotros. Pero resulta que en la actualidad la tecnología se ha impuesto de manera contundente en nuestras vidas. No hay aspecto del día a día en el que la tecnología de las telecomunicaciones e internet no esté presente. Cada vez estamos más rodeados de aparatos conectados a la red. Ya es fácil encontrar coches, pulseras, cámaras, aires acondicionados, o incluso neveras “inteligentes”. Entendiendo la palabra inteligente como posibilidad de conexión a la red de dichos dispositivos.

Precog - Minority Report (2002)

Precog – Minority Report (2002)

Así que las autoridades policiales llevan tiempo estudiando la evolución de las nuevas tecnologías y sus potenciales usos por parte de los criminales. De este modo, recordándonos a los precogs de la película Minority Report, la Europol(agencia de inteligencia criminal de la Unión Europea) ha publicado un informe según el cual, con el auge del “Internet de las cosas”, nuestro dispositivos pueden acabar convertidos en herramientas usadas por delincuentes para estafarnos e incluso acabar con nuestras vidas. Además, en dicha publicación, se hace referencia a otro informe publicado en diciembre de 2013 por la firma estadounidense de seguridad online IID, según el cual el primer ciber-asesinato de la historia ocurrirá antes de que acabe 2014.

Entre los potenciales peligros se destacan los agujeros de seguridad en la tecnología NFC o ataques de malware entre diferentes gobiernos, pero también la posibilidad de usar aparatos conectados a la red para acabar con la vida de seres humanos: “Veremos el primer caso público de asesinato a través de un dispositivo hackeado y conectado a Internet”. De hecho, hay estudios que señalan que el 80% de los objetos “inteligentes” del hogar no hacen ninguna comprobación de seguridad con contraseñas de confianza. Además, el 70% usan servicios en red sin cifrado.

Casas "inteligentes" potencialmente peligrosas

Casas “inteligentes” potencialmente peligrosas

Hace poco leímos en las portadas de algunos periódicos la noticia de un informático español que aseguraba que podía hackear aviones de pasajeros. Independientemente de que esto sea cierto o no, es bastante inquietante imaginar que alguien pueda manipular nuestro coche o el avión en el que estemos volando. Pero al parecer, las autoridades están también preocupadas en la intervención de criminales en aparatos domésticos de uso cotidiano. Imagina que alguien manipula en la distancia las luces de un edificio inteligente, o la temperatura de una nevera, o el sistema de refrigeración de un edificio…

Cuando leas esto, querido Visitante, ya habrá finalizado 2014 (sinceramente, espero que hayan pasado unas cuantas décadas más). Quizá no haya ocurrido nada, quizá todavía necesitemos sentir la adrenalina del contacto físico para ser capaces de matar. Quizá no… por eso tengo miedo.

Hasta la próxima.

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