LO SUBLIME HECHO POEMA: EL HAIKU

Estimado Visitante del Futuro, hace ya un año que me conoces… el primer archivo supersecreto que me fue permitido sacar a la luz hablaba de textos breves, y de cómo las tendencias literarias actuales se inclinan hacia lo conciso y conceptual. Para celebrar mi humilde aportación a ésta, mi hermandad, te voy a contar que la literatura breve no es un invento contemporáneo. Y tampoco occidental.

Cultura japonesa: armonía con la naturaleza

Cultura japonesa: armonía con la naturaleza

La cultura japonesa ha sido siempre pionera en el mundo de lo sublime, con esa manera que tiene de entender el mundo que le rodea, atenta, asombrada y armónica. La forma que tienen los japoneses de transformar sus emociones en algo bello y eterno, se refleja en cosas como la ceremonia del té, los bonsái, la caligrafía o el ikebana. Pero donde son unos maestros, y han sido copiados por todo el mundo, es en la escritura del haiku.

Ceremonia del té

Ceremonia del té

¿Qué es un haiku?

Un haiku es un poema breve de aproximadamente 17 moras (unidades que miden el peso silábico), distribuidas en tres versos de cinco, siete y cinco moras. No tiene título ni rima, y suele prescindir de signos de puntuación y mayúsculas. Su expresión es sencilla y concisa, y suele tratar de la naturaleza, de la realidad o de lo percibido por los sentidos. Suele ser una apreciación directa de un acontecimiento cotidiano que llama la atención del poeta, que suele espiritualizarlo y elevarlo por encima de su trascendencia. La esencia del haiku es establecer una yuxtaposición de dos ideas o imágenes separadas, y tradicionalmente debe contener una referencia directa o indirecta a la estación del año. Con el fin de acompañar el haiku, muchos poetas realizan

Haiku y haiga de Bashô

Haiku y haiga de Bashô

una pintura (Haiga), generalmente sin demasiada perfección.

El haiku ha permanecido durante siglos íntimamente relacionado con la civilización japonesa. Esta cultura milenaria hunde sus raíces en las viejas religiones de oriente desde el siglo V a. C. aproximadamente. En concreto se sostiene sobre cuatro credos o cultos filosóficos:

  • Taoísmo: es fundamental su idea de los conceptos contrapuestos y, a la vez complementarios, además de la idea del perfeccionamiento espiritual a través de la armonía del universo.
  • Confucianismo: su influencia en el haiku se debe sobre todo a sus preceptos de vida ascética y frugal, de observación y de identificación con la naturaleza y con el mundo.
  • Budismo: su mayor aportación a la poesía japonesa ha sido el camino de la meditación, creando un vacío interior para llenar el espíritu de verdad y cosas buenas.
  • Zen: esta doctrina dota al haiku de simbolismo, misterio y amor por la vida sencilla.
Matsuo Bashô

Matsuo Bashô

Aunque estas características que hemos comentado son comunes a prácticamente toda la literatura japonesa desde tiempos ancestrales, es en el siglo XVII cuando un poeta llamado Matsuo Bashô elevó el haiku al rango de arte. Sus poemas eran cantos espirituales a la naturaleza, operando el milagro de trascender la realidad circundante y convirtiendo en eterno un instante fugaz, pero sin olvidar la sencillez del lenguaje. Bashô fue el autor del haiku más famoso de la literatura japonesa:

Un viejo estanque
se zambulle una rana
ruido de agua.

Muchos fueron los seguidores de este poeta, mejorando y haciendo crecer este tipo de poesía durante los siglos siguientes. Entre ellos destacan el grupo de los llamados “10 filósofos”, los poetas Onitsura, Yosa Buson y Kobayashi Issa, o la poetisa Chiyo-Ni.

Mi jardinero
convertido en sirviente
de crisantemos.

(Buson)

 

De no estar tú
demasiado grande
sería el bosque.

(Issa)

Masaoka Shiki

Masaoka Shiki

A partir del siglo XIX, los cambios políticos en Japón desembocaron en una apertura hacia influencias occidentales, por lo que en poesía vuelve a la moda de componer poemas largos, mientras los propios temas poéticos se van occidentalizado. Pero el poeta y pintor Masaoka Shiki, consiguió renovar las formas clásicas de poesía, creando haiku más naturales, reparando menos en aspectos técnicos como el tema, el lenguaje, la métrica o la referencia a la estación. Gracias a él aparecieron distintas escuelas que durante todo el siglo XX han mantenido en plena vigencia esta peculiar manera poética, además de abrir fronteras hacia occidente influyendo también en su literatura.

Corté una rama
y clareó mejor
por la ventana.

(Shiki)

Así, esta forma poética se ha adoptado ampliamente por el mundo occidental en la época contemporánea. El grupo de los imaginistas, creado alrededor de 1910 por varios poetas ingleses y americanos, fue el primer intento serio de asimilar en occidente la filosofía del haiku. El haiku en español también empezó a componerse en la década de 1910, siendo uno de sus máximos exponentes el mexicano José Juan Tablada. Aunque grandes como Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Jorge Carrera Andrade o Antonio Machado también probaron escribir poemas de este estilo.

Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.

(Tablada)

 

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

(Borges)

Haiku de Bashô

Haiku de Bashô

Hoy en día la difusión del haiku es muy notable. Se publican antologías traducidas del japonés y libros escritos en otros idiomas. Con la expansión de Internet han nacido asociaciones de haiku, y se ha difundido no sólo entre poetas o escritores profesionales sino también entre los aficionados. De este modo, existen numerosas páginas web que tratan de explicar cómo se compone un poema haiku en otros idiomas distintos al japonés, de las cuales he extraído las normas fundamentales para hacerlo en español, por si te animas a escribir uno:

El haiku es un poema conciso, formado por 17 sílabas, distribuidas en 5-7-5, sin rima ni título.

Es un poema que expresa fielmente la sensibilidad del autor. Por eso debe:

  • Respetar la simplicidad.
  • Evitar adornos (en términos poéticos).
  • Captar un instante en su núcleo de eternidad o un momento transitorio.
  • Evitar el razonamiento.

Al ser tan breve, los verbos sobran (sobre todo el verbo ser, al sobreentenderse) porque lo que captamos es una imagen inmóvil, una instantánea.

El haiku es un poema popular, por eso deben usarse palabras de uso cotidiano y de fácil comprensión.

El poeta (Haijin) auténtico capta el instante, como el objetivo de una cámara de fotos.

El autor es considerado dueño del haiku por eso debe evitarse cualquier imitación, buscando siempre el espíritu haikuista que exige conciencia y realidad.

El haiku es considerado una especie de diálogo entre autor y lector, por eso no hace falta explicar todo. La emoción y la sensación sentidas por el autor deben ser levemente sugeridas a fin de permitir al lector recrear la misma emoción para que pueda concluir a su manera el poema presentado.

El haiku es un producto de la imaginación emanando de la sensibilidad del Haijin, es por eso que deben evitarse expresiones de causalidad, sentimentalismo vacío o ñoñerías.

haiku21

En definitiva, la esencia del haiku no radica en su métrica o en sus temas, sino en su proceso creativo. Los artistas japoneses que escribieron haiku a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX crearon imágenes con las cuales pudieron expresar lo inexpresable, mediante pequeños textos con los que se deleitaron o se sorprendieron de las cosas cotidianas, pensamientos profundos que les permitieron mirarse y reconocerse a sí mismos, ideas que les posibilitaron tener momentos de despertar, iluminación o autoconocimiento, y sobre todo, espacios para la meditación que les permitieron acceder a la nada: el principio de la fuerza vital que emerge y lo llena todo. Ésa es la finalidad última del haiku: trascender la naturaleza humana.

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