DIEZ COSAS QUE NOS ATERRORIZARON EN LA INFANCIA

1.- EL GALÁN DE NOCHE

Como no teníamos bastante con que nos asustaran nuestros hermanos mayores, con “la mano negra” en el cole y con tener que dormir con la luz apagada, para colmo, cuando íbamos a refugiarnos al cuarto de nuestros padres por la noche, nos encontrábamos con ese señor trajeado, bajito y sin cabeza que nos observaba desde el interior de la habitación y amenazaba con matarnos si se nos ocurría atravesar la puerta.

 

Así lucíamos palmito en el cole, un horror

Así lucíamos palmito en el cole, un horror

2.- LA ORTODONCIA

Cuando digo ortodoncia no me estoy refiriendo a esos cómodos y bonitos brackets que llevan los nenes ahora. Me refiero a esa especie de exoesqueleto metálico con paladar incluido que llevábamos en mi época.

El mío era igualito al que lleva Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos en esa escena en la que le llevan maniatado en un carrito.

 

3.- LOS CHUPA-CHUPS KOJAC

Lo sé. Estaban muy buenos, pero eso sólo lo supe cuando conseguí abrir uno. ¿Quién ponía el papelito? ¿El departamento de máxima seguridad de la NASA? ¿El Consejo de Seguridad Nuclear?

Intentar abrirlo con los dientes era peor, porque el palito en vez de ser de plástico como todos los palitos decentes era de papel y se deshacía con la saliva.

 

4.- LAS PARKAS

Como su nombre indica la parka era la muerte. ¿Quién diseñó una capucha que al cerrarse sólo dejaba un pequeño agujerito por el que mirar?

Además de hacernos parecer una pandilla de osos hormigueros esa capucha impedía cualquier visión lateral.

Kenny McCormick murió decenas de veces por culpa de la parka y el verdugo.

Kenny McCormick murió decenas de veces por culpa de la parka y el verdugo.

A causa de esos puntos muertos me pilló un coche que me lanzó despedida… Lo peor es que de camino al hospital la monja que me acompañaba me hizo repetir varias veces: “Antes de cruzar tengo que mirar a la derecha y a la izquierda”.

 

5.- LOS VERDUGOS

Tras ese nombre desagradable y evocador de cosas horrorosas, se esconde una prenda no menos desagradable y evocadora de cosas horrorosas.

El verdugo cubría casi la totalidad de la cara y de la boca, y el pequeño orificio que quedaba para poder respirar por la nariz era rápidamente cubierto por una bufanda que apretaba como un torniquete.

Al quitarnos el verdugo el pelo quedaba electrificado sin remedio.

 

6.- LA SINALEFA

¿Quién no se ha reído cuando el profe de lengua explicaba la sinalefa? Era el cielo abierto… una promesa de felicidad. Pero tenía su lado malo, el ataque de risa era tan grande que siempre acababan expulsándonos de clase.

 

Todavía tengo pesadillas con esas gomitas...

Todavía tengo pesadillas con esas gomitas…

7.- LOS CALCETINES CON UNA RAYA ROJA Y OTRA AZUL

Estaban llenos de pelotillas siempre. Y cuando los cogíamos recien lavados de la cuerda de tender eran duros y tiesos como dos escayolas. Además dejaban la goma marcada… Un horror.

 

8.- EL PALITO DE MADERA DEL MÉDICO

Fuera lo que fuese el motivo de la consulta y la localización del dolor el médico siempre nos metía ese palito para explorarnos por la garganta.

Este palito era gordísimo y llegaba hasta la campanilla produciendo unas arcadas horrorosas.

Pero al terminar la consulta el médico nos lo regalaba, con eso conseguía hacer las paces con nosotros y nos íbamos a casa como si tuviéramos la PSP nueva.

9.- EL CHISTE DEL PERRO MISTETAS

Sí, es el mejor chiste de la historia de la humanidad pero nadie nos sabíamos el final verdadero. Yo tardé varios años en averiguarlo. Me pregunto entonces, ¿de qué me reía hasta ese momento? Un misterio.

La Biblia de los Flash

La Biblia de los Flash

Este chiste que nació con la humanidad ha perdurado a lo largo de toda la historia hasta la época actual. Su segunda parte (— Cariño, sólo me quieres por mis tetas; — No metas al perro en esto) no ha tenido tanta difusión.

 

10.- LOS FLASH

Al menos los de mi época tenían los bordes de plástico tan sobresalientes y cortantes que todos los individuos de mi generación tenemos dos cortes en la comisura de los labios que nos hacen tener una permanente sonrisa.

 

Dinh ALICIA

Dinh ALICIA

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