HABÍA UNA VEZ (relato)

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Andrés estaba eufórico. El asalto al plató había sido perfectamente ejecutado y los colaboradores del programa de más audiencia de la televisión permanecían atados y amordazados en sus asientos habituales. Su nueva condición de secuestrados les unificaba. Más allá de sus contratos, de los picos de audiencia, de cachés. Ahora habían vuelto a su forma original. Eran un montón de carne inútil. De la rubia neumática (ex de un torero, reconvertida en escritora de éxito) a la hermana de la llorada folklórica (ex de un boxeador, ex habitante de un falso islote del Caribe) todos presentaban los mismos síntomas. Sudaban copiosamente, rezongaban sofocados por sus mordazas y algunos sollozaban como niños que acabasen de entrar en la consulta del médico y que, pese a las palabras tranquilizadoras de su madre, sabían que aquello iba a dolerles.

1204852639_extras_ladillos_1_0Se sacó la polla y soltó una meada sobre el cadáver del díscolo calvo cuyo nombre hacía hervir la sangre a más de un musulmán. El representante de voz carcelaria había sido el único con cojones de enfrentarse al Carnaval de los Espectros. Martín tocó al acordeón una alegre tonada de aires veraniegos mientras él se derramaba sobre el cuerpo aun caliente del polemista. Se la sacudió. Giró la cabeza, lo que descolocó su peluca naranja estilo afro hacia un lado.

— ¿Cuánto nos queda?

Gaspar miró su reloj de bolsillo con encajes de pedrería.payaso-asaltante-toluca-noticias

— Tres… cinco minutos antes de que desconecten. Susana me ha wasapeado. En Fuencarral todo tranquilo, aunque ya están rodeados.

Sacaron los martillos de tramoyista y empezaron la tarea metódicamente, uno a uno. Arturo operaba la cámara para que la estupefacta audiencia viese en primer plano los cerebros de aquellos lobotomizadores catódicos reventar entre crujidos óseos. A Armando se le cayó la nariz de goma sobre el escote de otra colaboradora, famosa por su cuello tenso, por el que manaba un manantial de vaporosa sangre mezclada con baba.

Todos rieron. Lo habían conseguido. Eran los nuevos payasos de la tele.

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