EL GENOCIDIO DE LAS BRUJAS

Para vacunarnos contra la estupidez y la ignorancia.

24102009183255Así reza uno de los carteles del Parque temático de Las Brujas de Laspaúles, un pueblecito de apenas 300 habitantes en la Alta Ribagorza, en Huesca. En este lugar acontecieron unos hechos espeluznantes hace 400 años aproximadamente, que hoy día provocan asombro y vergüenza a partes iguales.

Estimado Visitante del Futuro, en algún momento de tu aprendizaje descubrirás que a lo largo de la historia de la humanidad ha sido muy peligroso ir contracorriente. Hubo un tiempo de oscuridad en el que todo aquello que estaba en contra o fuera de la religión era aniquilado. Y no hace tanto tiempo de aquello…

Por aquel entonces existían algunas mujeres depositarias de los secretos de la naturaleza, trasmitidos de mujer a mujer, de generación en generación, que les permitían celebrar ritos propiciatorios y preparar ungüentos o brebajes para curar heridas o enfermedades. Ayudaban a sus vecinos más allá de supersticiones mojigatas extendidas por la Iglesia, que todo lo explicaban según la intervención de Dios o del Diablo.

Trabajaban en en secreto para que no llegara a oídos de beatos y poderosos. Porque si alguna persona malintencionada se enteraba de las andanzas de una de ellas, la barbarie se apoderaba de todos y la tragedia era inminente, ya que muchas terminaban siendo condenadas a muerte después de ser horriblemente torturadas. Se las acusaba de ser adoradoras del demonio, de organizar aquelarres para invocarlo, de preparar brebajes ponzoñosos para envenenar el ganado, de echar el mal de ojo a los vecinos… en definitiva, se las culpaba de todas las desgracias del pueblo donde vivían.

El Gran Macho Cabrío. Francisco de Goya.

El Gran Macho Cabrío. Francisco de Goya.

Sin embargo, no parece casualidad que la mayoría de las mujeres que fueron juzgadas por lo que ahora llamaríamos supercherías, pertenecieran a las clases más bajas de la sociedad. Campesinos y lacayos, que perdieron a sus mujeres, madres, hermanas o hijas, y la posibilidad de reproducirse, justo en los momentos en los que la miseria les obligaba a alzar los puños contra los más poderosos. Que casualmente, pertenecían al clero y a los tribunales que ajusticiaron a tantas inocentes.

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“Amazonas de escobón, los sapos con collareta y toda la abigarrada servidumbre del macho cabrío, su ídolo y jefe.” G. A. Bécquer.

Como curiosidad, te puedo contar que tradicionalmente se ha dicho que las brujas volaban sobre escobas. En realidad, gracias al hábil manejo que tenían de la flora autóctona, en realidad era tradición organizar fiestas en las que se drogaban con hierbas alucinógenas. Manejaban con gran habilidad el beleño, el estramonio, la mandrágora o la belladona. Y la manera más rápida que conocían para “colocarse” no era otra sino extender aquellos mejunjes en un palo de escoba, para posteriormente frotarlo por su entrepierna. No hay mejor lugar para asimilar la droga, que una zona húmeda y mucosa.

Es muy posible que con los conocimientos que ya has adquirido sobre nosotros, hayas oído hablar de las brujas de Salem. Es cultura popular pensar que la mayor cacería de brujas de la historia de la humanidad se dio en aquella localidad estadounidense entre febrero de 1692 y mayo de 1693. Todo empezó cuando las hijas de un reverendo recién llegado comenzaron a comportarse de forma extraña después de haber sido cuidadas por una criada negra, que practicaba una serie de ritos como el vudú y la lectura de la suerte. Tras tomar declaración a las niñas, se llegó a la conclusión de que no sólo esta criada practicaba la brujería, sino que otras mujeres así lo hacían.

Inocentes ahorcados en Salem, bajo la mirada impasible de sus vecinos.

Inocentes ahorcados en Salem, bajo la mirada impasible de sus vecinos.

La histeria cundió en Salem, y pronto más personas comenzaron a acusar a otras de todos los males que les ocurrían. Se creó un tribunal especial, presidido por un hombre extremadamente religioso y que no tuvo ningún problema en condenar a muerte a los acusados. En total 24 personas murieron ahorcadas o torturadas. Unos 200 fueron apresados y 200 más fueron acusados de practicar la brujería. Pero según se dice, esta caza decayó cuando los acusados comenzaron a pertenecer a las clases altas, por lo que el Gobernador de Salem decidió disolver el tribunal especial.

Lo peor es que, a pesar de la fama de estos juicios en el mundo entero, la mayor persecución de estas personas se había situado en la Europa del siglo XVII, donde se quemaron a miles de mujeres que eran consideradas brujas o con posesiones satánicas. Y más concretamente en el norte de España. Aquí, los juicios más conocidos son los de las Brujas de Zugarramurdi, el caso más famoso de la historia de la brujería vasca y posiblemente de la brujería en España.

Las brujas y el aquelarre. Francisco de Goya.

Las brujas y el aquelarre. Francisco de Goya.

Poco después de la gran persecución de las brujas de Labort, en el País Vasco francés, en 1609, donde 80 supuestas brujas fueron quemadas, el pánico se trasladó a los valles del norte de Navarra. El foco de brujería se encontró en Zugarramurdi y el proceso fue llevado por un tribunal de la Inquisición española. Durante los días 7 y 8 de noviembre de 1610, se celebró el auto de fe en el que 18 personas fueron reconciliadas porque confesaron sus culpas y apelaron a la misericordia del tribunal, pero las 6 que se resistieron fueron quemadas vivas y 5 en efigie porque ya habían muerto. Debido a la dureza de las penas que se aplicaron éste se convirtió en el proceso más grave de la Inquisición española contra la brujería.

Sin embargo, este holocausto “brujeril” no fue sólo cosa de la Inquisición. Por eso son menos famosos los enjuiciamientos que se llevaron a cabo en Aragón y Cataluña, donde los Consejos Locales tenían mucha autonomía en la toma de decisiones, y donde la Iglesia tuvo menos poder político. De este modo, estudios recientes demuestran que posiblemente las persecuciones civiles a estas mujeres fueron más numerosas y tremendamente más crueles en estas zonas, que en el resto de la Península Ibérica.

Así llegamos al caso de Laspaúles, en Huesca. Según rezan los miles de manuscritos del siglo XVI y XVII encontrados por un párroco de Laspaúles en el campanario de la iglesia, entre el 19 de febrero y el 29 de abril de 1592, se procesaron a 28 mujeres acusadas de brujería. Fueron condenadas 24 y después ejecutadas, ahorcadas y quemadas. Es decir, aniquilaron aproximadamente al 10% de la población, siendo todas ellas mujeres, en apenas 70 días. Si comparamos las cifras con las de Salem, parece bastante claro que fuimos mucho más feroces nosotros.

Estatuas de brujas en Laspaúles

Estatuas de brujas en Laspaúles

Al parecer, y puesto que las ejecuciones, entre otros fines, pretendían ejemplarizar y atemorizar a la gente, se cree que éstas se realizaban en lugar llamado el Rodero de San Roc (visible desde el pueblo) y pasando por el centro del pueblo las llevaban a enterrar al Fosado (otra partida de monte visible también desde el pueblo). Hay que pensar que, al ejecutar a tantas mujeres en tan poco tiempo, Laspaúles en estas fechas sería un espectáculo callejero macabro para algunos habitantes; mientras que otros, no se atreverían a salir de casa por miedo y por temor a lo que quizás mañana les pudiera ocurrir: ser presas y ejecutadas también por brujas.

Trasmoz

Trasmoz

La historia más reciente sobre brujas en Aragón, fue difundida por el escritor Gustavo Adolfo Bécquer en el siglo XIX, cuando escribió sobre las oscuras leyendas de un pueblo del Moncayo llamado Trasmoz (el único pueblo maldito conocido de toda España, por la maldición propagada en el año 1511 por el Abad del Monasterio de Veruela). Según el poeta del Romanticismo, “Los sábados, después de que la campana de la iglesia dejaba oír el toque de las ánimas, unas sonando panderos, y otras, añafiles y castañuelas, y todas a caballo sobre escobas, los habitantes de Trasmoz veían pasar una banda de viejas, espesas como las grullas, que iban a celebrar sus endiablados ritos a la sombra de los muros de la ruinosa atalaya que corona la cumbre del monte”. En la carta VI, de “Cartas desde mi cárcel”, explica la historia de la última bruja de Trasmoz. La tía Casca fue despeñada por un barranco, después de ser acusada de practicar hechizos por un tumulto de vecinos.

Bruja "encarcelada" en Trasmoz

Bruja “encarcelada” en Trasmoz

Según algunos expertos, la tía Casca era una vecina que sufrió una muerte violenta en un arranque de ira popular, con tan sólo 46 años, acusada por hechos de brujería, cuando en realidad parecía tratarse de una simple curandera que sólo intentaba ayudar a los demás. Una muerte, en todo caso, injusta y por la que fueron condenados varios vecinos de este bello pueblo.

Los hechos acaecidos durante aquellos siglos de fanatismo, son ahora recordados por los habitantes de aquellos municipios en forma de fiestas, museos, parques temáticos y obras de teatro.

Cualquier sospecha, cualquier víctima, era suficiente

Cualquier sospecha, cualquier víctima, era suficiente

Lo espeluznante y lo macabro están de moda, y para algunos parece una falta de respeto a todas aquellas personas que murieron de forma tan espantosa simplemente por superstición o rivalidades. Sin embargo, es evidente que fue tal la impresión en el recuerdo de aquellas gentes, que 400 años más tarde todavía se oyen historias y leyendas por estos lares.

Yo lo tengo claro, querido Visitante del Futuro. La Sociedad Supersecreta trabaja incansable para que ciertas cosas no caigan en el olvido. Sea como sea, la estupidez y la ignorancia humanas deben ser recordadas siempre, porque la indiferencia es nuestro peor enemigo ante ciertos errores.

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