CULTO CARGO

Bienvenido de nuevo querido Visitante del Futuro… ahora que está de moda lo religioso por cosas que nada tienen que ver con lo espiritual (¡malditos flanders!), quiero hablaros de algo que me llamó la atención hace años por otras cuestiones, como es el tema de si hemos recibido visitas en la antigüedad.

La religión no deja de ser una herramienta muy humana de control sobre la población, pero está basada en escrituras muy antiguas, las cuales plagiaron otras más antiguas y váyase usted a saber cuándo fue la primera vez que un humano se planteó adorar (y/o temer) a un ser superior al que dieron el “título” de divinidad por alguna razón.

imagen1Gracias a los trabajos de la maltratada antropología, quizá obtengamos respuestas a ciertos aspectos que den luz a un tema tan sombrío como es el de las creencias religiosas. Hoy os hablaré de lo que se conoce como Cultos Cargo. Con el nombre de cultos del cargo o cultos del cargamento se designan diversas prácticas y ritos no convencionales que surgieron en varias tribus de Australia y Melanesia —especialmente en Nueva Guinea— a raíz de su contacto con la civilización occidental.

Aunque hay varios, os hablaré del más conocido, que es el que se creó en Tanna, una isla de la Melanesia. En esa isla, tras el paso primero de los españoles en 1606 en una expedición al mando de Pedro Fernández de Quirós, y de expediciones inglesas francesas tres siglos después (colonizando y cambiando el nombre de Melanesia por Nuevas Hébridas), las tribus indígenas fueron obligadas a abrazar la religión cristiana, no sin la violencia típica europea de la época destruyendo aldeas y masacrándolos para que abandonaran las suyas (no solo los españoles mataban indiscriminadamente a indígenas).imagen2

Viendo que esos seres de tez blanca leían un libro llamado Biblia, que adoraban a un tal Jesús y que cada tanto su Dios los premiaba enviando a la isla una “canoa metálica” llena de regalos, víveres y herramientas sin ningún tipo de esfuerzo para trabajar la tierra, ni para cazar, tan solo con su completa devoción celebrando rituales, mandaron al carajo sus ancestrales creencias y olvidaron a sus dioses “que habían prometido volver y llevar prosperidad al pueblo, pero que no les hacían caso pese a que les rezaban cada día”, y se convirtieron al cristianismo.

imagen3Durante la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 40 del siglo pasado, los americanos llegaron a esas islas de la Melanesia, donde podrían tener una ventaja estratégica para atacar Japón después de “lo” de Pearl Harbor.

Una expedición de la armada americana llegó a Tanna y aquí empieza lo curioso… al parecer, algún mando o soldado llamado John se presentaría ante esos estupefactos hombres que lo vieron llegar en “enormes pájaros que rugen como el trueno y provocan fuertes vientos” y “enormes monstruos marinos”, les entregó comida y objetos modernos como gafas, bolis, monedas, ropa e incluso medicamentos, con el fin de reclutarlos y que les ayudaran a levantar un aeropuerto y una base militar en Éfate, la isla vecina, hasta que terminó la guerra y la armada americana se fue de la isla y los aborígenes quedaron desolados al ver marchar a su dios.

Así que crearon una religión en torno a ese profeta llamado “John Frum”, se supone que vendría del saludo “I`m John, from USA”(soy John, de Norteamérica) y al que cada 15 de Febrero le dedican sus rituales en los que se visten con ropas que les dejaron, fabrican armas con maderas con la forma de los fusiles y hacen desfiles imitando los que hacían aquellos seres, veneran ropa de la USAF, cascos e incluso aviones hechos con ramas, y limpian las pistas de aterrizaje para que vuelva esa divinidad del cielo y les lleve de nuevo todos esos regalos, comida, medicamentos y “un motor de 25cv para el barco del poblado” como prometió.

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Se dice que David Attenborough, famoso divulgador naturalista, que hizo un documental sobre esa isla, preguntó a un aborigen en los 60, que si creía que John Frum volvería, a lo que éste contestó: “si los cristianos aún siguen creyendo que dos mil años después volverá su mesías, por qué nosotros no vamos a creerlo cuando solo han pasado unas décadas.” imagen7

Este es “Isaac the Last One”, un tipo que dice ser su hijo y que aún le habla (sic)… aquí os dejo un video de él.   

Si bien nosotros vemos esas religiones hoy día como una chorrada desde nuestra posición social, a mí me da que pensar qué pudo pasar en la antigüedad, cuando vemos ciertos dibujos ya sean petroglifos o pinturas imagen10rupestres, objetos, relatos o rituales donde se nos hablan de dioses que bajaron del cielo y que dieron pie a toda una creencia que hoy día sigue manejando el mundo. Digo antigüedad, porque hace varios milenios, se supone que nadie volaba, pero no son pocos los relatos que nos hablan de esos dioses que viajaban en Vimanas como dice la mitología hinduista o la visión de Ezequiel, la cual investigó el jefe del departamento de investigación de proyectos de la NASA en Huntsville (Alabama) Josef Blumrich, dando como resultado la imagen que vemos a la derecha… O estas otras imágenes que dan mucho que pensar, porque esas figuras que parecen astronautas tampoco son muy lógicas en tribus indígenas. 10939443_10204900609426536_1541773118_o

“Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Arthur C. Clarke (1973) 

También en Egipto y Sudamérica tenemos ciertas figuras que, por mucho que digan que son pájaros, el timón de cola vertical delata que no se trata de esos animales ya que ese elemento lo usan de forma horizontal y en cambio sí es común en la aviación.10948120_10204900610146554_2058128379_oNo hablo de extraterrestres, es posible que hubiera mucho más conocimiento del que se nos dice hace miles de años y que la élite que tiene el poder, usara la religión y su afán por destruir todo conocimiento en nombre de dios, desde la biblioteca de Alejandría a lo más reciente en Tombuctú,y eso ha llevado a la humanidad a una decadencia de conocimiento donde solo cabe lo que dictan los que mandan, haciendo de este mundo un símil del libro Farenheit 451 que resumió con maestría mi admirada Elena.

Hasta la próxima, querido visitante del futuro. Y tal.

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