INTERCAMBIO DE OVILLOS

A Golden Thread exhibited 1885 by John Melhuish Strudwick 1849-1935El pequeño David estaba jugando con sus amigos en el parque cuando, de pronto, un conductor ebrio irrumpió de la nada en la zona de juegos embistiéndolos con el coche. Héctor y Juan salieron despedidos por el impacto y sólo se llevaron unos golpes pero David salió peor parado al quedar su patinete enganchado en el parachoques, clavándosele el manillar en el abdomen, y ser arrastrado varios metros por el coche.

Tuvo la fortuna de ser socorrido al momento por un médico que paseaba por la zona, si no, según los cirujanos, David habría muerto; de hecho, no se explicaban cómo seguía vivo.

Estuvo en coma debatiéndose entre la vida y la muerte y siendo operado en varias ocasiones. Tres meses durante los cuales su padre no hacía más que pedir a Dios o a quién quiera que fuese, que sanara a su hijo, diciendo en sus oraciones que se lo llevaran a él a cambio.

No muy lejos de allí, pero invisibles a los protagonistas del drama, las tres hijas de la Noche escucharon las súplicas de aquél desdichado. La más joven, mientras hilaba, acarició la lana que tenía entre las manos y comentó:

– Hace ya tiempo que nadie clamaba con tanta convicción, me he compadecido de este pobre hombre.

– Cierto-, respondió la segunda hermana mientras iba acariciando y enrollando en un ovillo el hilo que hilaba la pequeña, y añadió, preguntando a la mayor:

– Hermana, ¿qué te cuesta? De todas maneras, tarde o temprano va a suceder, te da igual cambiarlo. Ha orado fervorosamente y es sincero, nosotras pensamos que lo merece pero sólo tú tienes la última palabra.

La mayor de las tres permanecía sentada y parecía absorta y meditabunda, pero de pronto, se levantó y anduvo hasta los ovillos que habían dejado sus hermanas aparte, observó uno de los más pequeños y tomándolo entre sus manos les respondió:

– Hace noches que también oigo sus lamentos, no creáis que soy tan inflexible, a veces estos humanos pueden llegar a ser muy persistentes, pero para cambiar sus destinos hay que saber encontrar la ocasión, estas cosas no pueden hacerse de cualquier manera.

Avanzó hacia sus hermanas con el pequeño ovillo en la mano izquierda mientras con la derecha se sacaba del bolsillo unas tijeras de oro y, sin más miramientos, cortó con ellas el hilo en el que estaban trabajando y, apartándolo de un empujón, les entregó el pequeño ovillo:

– Tomad, seguid trabajando con éste.

Esa misma noche, unas horas después de que llegase la madre de David al hospital al haber recibido la llamada de que su hijo estaba despierto y fuera de peligro, le comunicaron que un coche acababa de arrollar a su marido al salir del trabajo y había fallecido en el acto.

Todos piensan que fue una fatal casualidad, pocos sabemos de este intercambio y menos son todavía los escogidos para realizarlo… pero todos los que tenemos hijos haríamos lo mismo en circunstancias similares, quizá por eso las Parcas son conocidas también como las tres Hadas. Sólo hay que recurrir a la etimología de la palabra “hada” (del latín fata cuyo plural es fatum: hado, destino en castellano) para saber que, definitivamente, fue el “fatal destino”, pero de casualidad, no tuvo nada.

Hermana ARCANUS

Hermana ARCANUS

Anuncios