LOHCANIH

Apreciado visitante del futuro.

Creo que ha llegado la hora de ponerte en antecedentes sobre uno de los mayores y más peligrosos males que sobrevinieron a nuestra civilización.

Se trata de un ejército imparable, indestructible, cada vez más numeroso, ávido de conquistarlo todo y a todos y extremadamente violento.

No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde empezó a aquejarnos este mal. Lo único que sabemos es que, cuando quisimos poner remedio a la situación, fue demasiado tarde.

Algunos piensan que nacieron entre los escombros de un puticlub abandonado.

Otros afirman que surgieron de las cenizas de un Ave Fénix violado por un Unicornio salido y deficiente.

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Suelen moverse en manada

Pero todos, absolutamente todos, hemos tenido que sufrir su dominio a lo largo del siglo XXI.
Os hablo de los “canis”.

La especie “Homo Canis” tiene varios sobrenombres.

Conocidos como “Poligoneros”, “Comepellas”, Burrakos”, “Villicos”, “Quillos”, “Marroneros”, “Macoys”, “Pokeros”, “Yonis”, “Coyos”, “Bajunos” o cualquiera de sus variantes regionales, en esencia pasaron a la historia como “El Ejército de los Canis (y las Chonis)”.

A igual que los Anunakis, de los que se dice fueron su último y más devastador experimento genético, tienen una absoluta obsesión por el oro.

Todo aquello que brilla con áureo reflejo es susceptible de convertirse en parte activa de su armadura, ya sean joyas de inimaginables proporciones, carcasas de teléfonos con más inteligencia que todo un batallón de ellos, placas decorativas de retretes de lujo o incluso crucifijos expoliados de ermitas rurales.

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Cual urracas, siguen los brillos

El oro les otorga presencia, poder y puntos de carisma.

Hubo un tiempo donde permanecían recluídos y controlados en una especie de “Reservas”, que se hacían llamar Polígonos Industriales, reconvertidos en macrosalas de reunión donde hacían rituales durante días enteros al compás de letanías interminables y atronadoras.

Pero llegó el día en que adquirieron conciencia de sí mismos.

Bueno, no exactamente, porque eso supondría un ejercicio de instrospección para el que jamás nacieron.

Yo creo que se quedaron sin papel pa los porros, o sin agua pa las pastis, y se aventuraron al mundo exterior.

Y vieron que era inmenso, y lleno de posibilidades.

Pertrechados con sus gorras de plato, sus ajustadísimos atuendos, y sus pinturas de guerra comenzaron a colonizar espacios públicos, preferentemente parques y jardines.

Y vieron que eran inmensos, y llenos de posibilidades.

Pronto se percataron de que si querían avanzar en su dominio, necesitarían un medio de transporte que les llevase allende la tienda del chino.

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Lo molo todo

Fue así como las calles se llenaron de vehículos imposibles, a los que hacían llamar “Tuneaos”.

La plaga ya era imparable.

Conquistaron las comunicaciones. Crearon un espacio donde coordinar sus acciones en internet bajo el pretexto de ser un foro de coches. Desde allí lanzaban arengas en una jerga especial, solamente entendida por ellos, tras la que se ocultaban planes de dominación mundial, saqueo y rapiña.

Bajo el grito de “POLEEEEEE!”, atacaban en hordas, puesto que jamás se vio a uno de estos individuos caminar solo.

Jamás un libro pasó por sus dominios. Jamás un pensamiento racional pasó por sus raras cabezas de cortes de pelo absurdos. Jamás una película en versión original, ni tan siquiera un capítulo de una serie, se vio en sus Galaxy.

Acaparadores de drogas de diseño, botellines de agua, estudios de tatuaje nefastos, ritmos absurdos venidos de las colonias a los que llamaban “Regaetton”, Redes Sociales propias… Orgullosos de ser quienes eran, críticos con quienes no, se fueron apropiando de la sociedad occidental civilizada.

Llegaron hasta Rusia, su tierra prometida, donde establecieron su Agharta. Desde allí, bombardaban la Red con miles de mensajes adoctrinadores.

Pronto llegó el final de la vida como la conocemos, puesto que su enemigo natural, el Jebi, aunque miles de veces más poderoso, era inferior en número, y se vio relegado a habitar en espacios oscuros, alejados y llenos de humo y alcohol.

Visitante del futuro, si por un casual te enfrentas a uno solo de ellos, MÁTALO!

Si acaso te vieses envuelto en un espacio en el que haya un grupo, huye sin mirar atrás y da aviso a las autoridades.

La existencia de la mismísima raza humana está en juego, y sólo depende de ti.

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