SHERLOCK HOLMES. Capítulo I. El padre de la criatura.

Sir Arthur Ignatius Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo, Escocia. Fue el mayor de nueve hermanos de los cuales siete llegarían a la edad adulta. Su padre Charles Altamont Doyle tenía un pequeño problemilla con el alcohol y no había día en que no llegase a casa borracho como una cuba. Parece ser que el buen hombre, hijo y hermano de artistas reconocidos de la época, nunca llevó demasiado bien no alcanzar la popularidad de sus familiares y dedico su vida a dilapidar sus magros ingresos en ginebra. La madre de Conan Doyle, Mary Foley, era una lectora empedernida y acostumbraba a leer a sus hijos relatos de toda índole, despertando especialmente en el joven Arthur la pasión por la literatura.

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El abuelo de la criatura

Las continuas borracheras de Charles degradaron de tal forma el ambiente familiar que Mary terminó por mandar a un Conan Doyle de nueve años a estudiar a diferentes colegios de Jesuitas donde permanecería los siguientes siete años. Es en aquella época donde el todavía futuro escritor descubre su capacidad para la literatura. Remite largas cartas a su madre, costumbre esta que se perpetuará a lo largo de toda la vida de su progenitora, y escribe pequeños relatos que lee a sus compañeros de estudios, los cuales le escuchan con deleite. Entre escrito y escrito, Arthur destaca en la práctica de deportes, especialmente en cricket, siendo estas las únicas actividades las que le reportan felicidad frente a la dura disciplina basada en los castigos corporales que se prácticaba en aquellos internados.

Doyle se gradua en 1876 y a la edad de 17 años tras pasar unos días en Paris con su padrino Michael Conan de quien toma su segundo nombre, vuelve al hogar parental. La situación en casa se ha vuelto tan insostenible debido al alcoholismo de Charles que, según se cuenta, lo primero que tuvo que hacer al llegar fue firmar el internamiento de su padre en un manicomio. Las crueles circunstancias de este hecho son tomadas por el escritor como referencia para su futuro relato The surgeon of Gaster Fell. Para poder llegar a fin de mes, Mary acoge en la casa a un inquilino, el Dr. Bryan Charles Waller con quien Arthur inicia una cordial relación. Fruto de esta relación y en contra de la tradición de los Doyle que le hubiera encaminado en el mundo del arte, Arthur decide iniciar estudios de medicina en la Universidad de Edimburgo.

Es su etapa como estudiante universitario la que marcará un antes y un después en todos los aspectos en la vida de Conan Doyle. En la Facultad de Edimburgo coincide con dos escritores, James Matthew Barrie, autor de Peter Pan y Robert Louis Stevenson, autor de, entre otras muchas, Treasure Island. Los tres amigos colaboran en el periodico de la Universidad y se alientan en la escritura de sus respectivos relatos. De aquella época data la primera publicación de Doyle, The mystery of Sasassa Valley cuento inspirado en los textos de Edgar Allan Poe que ve la luz en 1879 en las páginas del Chamber´s Edinburgh Journal.

Pero sin lugar a dudas la figura de aquella época que más influiría en la creación que hiciera inmortal a Conan Doyle sería la del Doctor y profesor de la Universidad de Edimburgo Joseph Bell. Proveniente de una familia de larga tradición médica, Bell fue un pionero en lo que a la ciencia forense se refiere y alentaba a alumnos en la utilización para el diagnóstico de la observación, la lógica y la deducción. Afirmaba que las más de las veces los problemas venían de la fea costumbre del ser humano de ver pero no observar y, gran aficionado a la literatura detectivesca, afirmaba que estas cualidades también deberían estar presentes en un investigador. La fama del Doctor Bell trascendia de las aulas y de la medicina y además de ser médico de la Reina Victoria cuando esta visitaba Escocia y publicar un libro alentando la formación de las enfermeras, su ayuda y metodos fueron solicitados por Scotland Yard en multitud de ocasiones para resolver asesinatos que, en principio, escapaban a toda lógica. Cuenta la leyenda, que el caso más famoso en el que intervino el Doctor Bell fue ni más ni menos que el de Jack El Destripador, para cuya resolución la policia londinense le pidio que estableciese un perfil del asesino.

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El otro padre de la criatura

Doyle, cuya fe se resintió durante sus años como estudiante en Colegios de la Compañía de Jesus e impulsado por el materialismo racional del Doctor Bell, terminá en sus años universitarios por rechazar el catolicismo abrazando un combativo agnosticismo. Afirma que los cimientos de la fe cristiana son tan debiles que su inteligencia no podía aceptarlos creyendo firmemente que cada supuesto misterio de la vida puede ser resuelto mediante la más pura lógica. No obstante y a pesar de todo, siente un vacio en su vida que intenta llenar mediante el estudio de diferentes religiones y doctrinas minoritarias. Esta curiosidad por el más allá le acompañaría el resto de su vida y marcaría de forma definitiva el devenir de la misma.

Antes de terminar su formación universitaria, Conan Doyle se embarca como cirujano en el Hope, un barco ballenero con destino al Círculo Polar Ártico donde pasa cerca de un año. Este viaje junto al que realiza tiempo después en el SS Mayumba con la costa occidental africana como destino, serían los gérmenes para la novela The Captain of the Polestar y la creación de otro de sus personajes de menor calado que Holmes, pero también de gran popularidad, el Doctor Challenger.

Finalizada la época universitaria, con su diploma bajo el brazo y ya en tierra, Conan Doyle intenta abrirse paso en el mundo de la medicina. Es el año 1882 y junto a su compañero de clase George Turnavine Budd abre un consultorio en Plymouth. La experiencia no es nada satisfactoria y termina rompiendo con su socio por los pocos escrupulos de este, lo cual reflejará años más tarde en el relato The Stark Munro letters. Tras el fiasco que supuso su asociación y al borde de la ruina, Arthur se traslada a Portsmouth donde abre una pequeña consulta. La falta de pacientes da al joven médico la oportunidad de ocupar su tiempo en la escritura y de conocer a la que sería su primera mujer Louise Hawkins.

Aprovechando el tiempo libre, Conan Doyle comienza a escribir en marzo de 1866 una novela de detectives. Sus protagonistas responden a los nombres de Sacker Ormond y Sheridan Hope, el cual esta inspirado directamente en los métodos de su viejo profesor Joseph Bell y en los del detective Chevalier Auguste Dupin, creación de Edgar Allan Poe que en el año 1841 establecería los elementos caracteristicos de las novelas del genero. A study in scarlet, cuyo título original era A tangled skein, vería finalmente la luz en la Beetons Christmas Annual del año 1888 y nada volvería a ser lo mismo.

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El nacimiento de la criatura

A la vez que escribía la obra que le daría fama y fortuna, Conan Doyle había escrito una obra de ficción histórica titulada Micah Clarke ambientada en el siglo XVII. Micah Clarke sería publicada en el año 1889 a rebufo del éxito de la primera aventura de Sherlock Holmes pero nunca alcanzó la notoriedad de la misma. Continua su estudio de religiones y doctrinas y se intersa por la teosofía y los rosacruces, pero especialmente por el ocultismo y el espiritismo, temas que desde este momento comienzan a formar parte de sus escritos siendo el primero de ellos la novela The mystery of Cloomber, publicada al igual que Micah Clarke en 1889. Estas tres novelas tempranas y cercanas entre si por el tiempo de su publicación, representan de forma insoslayable la tiple temática sobre la que giraría su obra por el resto de sus días: la novela histórica, el relato detectivesco y los textos con un inconfundible aroma ocultista.

La primera novela de Sherlock Holmes alcanzó gran notoriedad en el Reino Unido, pero fue todavía mayor su acogida en los EEUU desde donde le llegó el encargo de escribir una secuela que titulada The sign of four se publico en el año 1890 en la revista Limpicott asentando de forma definitiva la fama del rey de los detectives a ambos lados del oceano.

Con los ingresos que le proporcionan sus obras, Arthur se traslada a Viena para especializarse en oftalmología. Regresa en el año 1891 para instalar en Londres una clínica oftalmológica con identicos resultados a los que obtuvo en los inicios de su carrera médica, esto es, nadie pasaba por su consulta lo que le permite seguir con su labor de literato en ciernes. Un hecho fundamental acaece en aquel año, Conan Doyle contrae una gripe que le pone en las puertas de la muerte. Tras superar la enfermedad decida abandonar la práctica de la medicina y dedicarse a tiempo completo a su carrera literaria, sintiendose segun sus propias palabras: “su propio amo”. Se decide a escribir una serie de relatos cortos con Sherlock Holmes como protagonista como forma de recibir unos emolumentos que le permitan desarrollar ese otro tipo de literatura de mayor calidad a la que se creía llamado. Para tal fin contacta con A.P. Watt que actuará a lo largo de gran parte de su carrera como agente literario y que cerrará el trato con la famosa The Strand Magazine para la publicación de las historias del detective londinense. Para ilustrar las aventuras de Holmes, The Strand contrata al dibujante Sidney Paget quien utilizaría como modelo para el detective a su hermano Walter.

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El dibujante de la criatura

Otro que también ilustraria a Holmes sería el padre del propio escritor, Charles, cuyos dibujos se utilizarían en una edición de A study in scarlet del año 1888. Conan Doyle inicia entonces una frenética actividad que se ve frenada ante el evidente deterioro de la salud de Louise, enferma de tuberculosis. Para paliar los efectos de la enfermedad, la familia pasa una temporada en los alpes Suizos, cuyas cataratas de Reichembach inspiran una terrible idea en el escritor.

Desde 1891 hasta 1893 Conan Doyle publica a través de The Strand un total de 24 relatos cortos de Sherlock Holmes. En el último de estos relatos The final problem publicado en diciembre de 1893, Holmes (alerta de Spoilers) muere a manos de Moriarty en las cataratas de Reichenbach haciendo realidad el deseo de Conan Doyle de acabar con un personaje por el que se sentía oprimido y que le impedía, siempre según el propio autor, desarrollar una carrera literaria más distinguida. Con anterioridad al luctuoso acontecimiento, Doyle ya había advertido de su intención de asesinar a Sherlock Holmes por los motivos citados. Una de las personas a las que confesó sus planes fue a su madre con quien seguía manteniendo una extensa correspondencia y que respondio al escritor: “No lo harás, no puedes, no debes”. En primera instancia Doyle hizo caso a los consejos maternos, pero la prorroga solo duró hasta 1893 y Holmes cayó cataratas abajo. Con la muerte de Sherlock Holmes The Strand perdió 20.000 suscriptores, pero Conan Doyle ganó en libertad y tiempo para escribir obras más de su gusto. La muerte del personaje coincidé con la del padre de Conan Doyle que encerrado en una insitución mental desde hacía años, termina por sucumbir a los problemas derivados de su alcoholismo.

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La muerte de la criatura

Estrena su nueva vida libre de las ataduras de Holmes embarcandose en un ciclo de conferencias a través de los EEUU donde coincide con un gran número de escritores y aficionados y donde se reencuentra con su viejo amigo Robert Louise Stevenson, el cual le confesará que lee las historias de Sherlock a los samoanos, pero Doyle no da su brazo a torcer y anuncia que jamás resucitará a su personaje más popular. Regresa al Reino Unido y escribe la primera de las aventuras del Brigadier Gerard, un husar del ejercito frances durante las guerras napoleónicas. El relato tiene éxito, pero es evidente que no iguala el recibido por el detective londinense, como tampoco lo iguala The tragedy of the Korosko, su siguiente novela inspirada en el viaje que en 1896 realizaron el y su esposa a Egipto en otro intento de mejorar la salud de esta.

Holmes está muerto, pero eso no impide que Conan Doyle se saque de la chistera una obra de teatro con el detective como protagonista con el único fin de engordar su cuenta bancaria. William Gillette, en aquel momento famoso actor norteamericano hace suyo el personaje y pone en su boca el famoso Elemental Doctor Watson que tan popular se ha hecho en las adaptaciones del detective. Tras revisar minimamente el guión Gillette comienza una gira que le lleva a ambos lados del oceano con gran éxito de crítica y público.

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En 1899 estalla la segunda Guerra de los Boers. Conan Doyle se alista pero las autoridades militares desestiman su participación en el conflicto debido a su edad. A pesar de ello se traslada a Sudafrica donde un amigo le anima a dirigir un hospital de campaña, tarea que desempeña durante los meses siguientes y que alterna con la escritura de The great Boer War, un volumén de 500 páginas en el que analiza de forma exaustiva el conflicto y The war in south Africa: Its cause and conduct, opusculo en el que defiende de forma vehemente la participación del Imperio Británico en el conflicto sudafricano.

A pesar de su ascendencia escocesa, los apoyos que dio Conan Doyle a la causa del Imperio Británico fueron multiples y no se se circunscribieron unicamente a su participación en la citada Guerra de los Boers. En 1900 se presenta como candidato a diputado en Edimburgo mostrandose partidario de la Unión. Debido a su formación en internados Jesuitas es acusado de ser un fanático católico y a pesar de contar con bastante renombre y el apoyo de la flor y nata de la sociedad entre los que se contaron su mentor el Doctor Joseph Bell, pierde las elecciones por un estrecho margen lo cual le devuelve a Londres y a su carrera como escritor.

En el año 1901 y, de nuevo como fruto de una necesidad de efectivo por parte de su creador, Sherlock Holmes protagoniza su primera vuelta a los escenarios. Será en la novela The hound of the Baskervilles y para no incurrir en resucitar al personaje, Conan Doyle se vale de situar la acción de la novela en un periodo anterior al acontecimiento de las cataratas de Reichembach. La inspiración le vino a Doyle de una estancia en los paramos de Devonshire y la prision de Dartmoor y en un principio se planteó el protagonizarla con otro personaje. Finalmente desestimo la idea diciendose a si mismo que no era necesario crear un personaje cuando ya contaba con uno que funcionaba a a la perfección. Publicada a través de The Strand Magazine el éxito es arrollador y al año siguiente se ve acompañado por el nombramiento de Caballero del Imperio Británico que le otorga a Conan Doyle el Rey Eduardo VII. El honor le fue concedido por su participación en la Guerra de los Boers y por la obra La guerra en el sur de Africa, pero se cuenta que el Monarca era un avido lector de las aventuras del sagaz detective y que con el nombramiento pretendía animar al escritor para escribir nuevas entregas del detective. Sea como fuere Holmes estaba de vuelta y en el año 1903 su creador es incapaz de negarse a la suculenta oferta económica que le hace un editor norteamericano y resucita al detective en The adventure of the empty house publicada en The Strand Magazine y a la que siguen entre 1903 y 1904 un total de 13 nuevas aventuras del avezado investigador. La popularidad de Doyle se ve incrementanda lo cual le anima en el año 1906 a presentarse por segunda vez a las elecciones con resultado identico al anterior.

En el mismo año de su segunda derrota política y tras una larga enfermedad, fallece su primera mujer. Conan Doyle entra en un periodo de profunda depresión del que solo logra salir para defender la inocencia de George Edalji. Hijo de padre indio y madre inglesa, Edjali fue condenado en 1903 a una condena de 7 años por mutilar gran cantidad de piezas de ganado en la localidad de Gran Wyrley. Enterado del asunto, Conan Doyle que no veía muy clara la participación de Edjali en el caso, se encasqueto un gorro de caza y con la pipa y la lupa en ristre se puso a investigar el asunto como si de su propia obra se tratase. Fruto de sus investigaciones Edjali resultó exonerado por el Ministerio del Interior dando lugar su injusta condena a la creación en 1907 de la Corte de Apelación.

Tras un corto luto, vuelve a casarse en 1907, esta vez con Jean Leckie y comienza al año siguiente la publicación de una nueva hornada de aventuras de Sherlock Holmes de las que The adventure of Wisteria Lodge sera la primera. Su producción literaria disminuye considerablemente en aquella época pero intenta de nuevo probar suerte en el teatro adaptando sus obras del Brigadier Gerad y The mistery of the Korosko ninguna de las cuales ve finalmente la luz de las candilejas. Empeñado en el asunto y vencido una vez más por la larga sombra del detective, termina por hacer una versión teatral de The adventure of Speckled band lo cual le reporta el habitual éxito entre el publico y la consiguiente suma de dinero. En el año 1921, Holmes volvería a las tablas, de nuevo como resultado de una necesidad de dinero por parte de su creador y esta vez adaptando The adventure of the Mazarin stone. Tras el éxito de la adaptación de The adventure of Speckled band, decide dejar el trabajo y dedicarse a cuidar de su familia, incrementada por el nacimiento de tres nuevos vastagos con su segunda esposa pero la decisión no duraría mucho tiempo.

En 1909 y probablemente gracias al informe publicado un par de años antes por Roger Casement (cuya vida y obra podeis leer en la novela de Mario Vargas Llosa, El sueño del Celta), Conan Doyle describe los atroces crimenes cometidos por la Administración Belga en el Congo. Publica entonces una serie de artículos en rotativos de toda Europa así como el libro The crime of the Congo en el que denuncia el genocidio africano. No termina aquí la vertiente justiciera del escritor y en 1910 se embarca en la defensa de Oscar Slater, un proxeneta de origen judio acusado del asesinato de una anciana de 83 años y de cuya inocencia estaba convencido. No pudo repetir el éxito del caso Edjali y esta vez solo logró que se le conmutara la pena de muerte por la cadena perpetua.

Conan Doyle nunca supo mantener quieta la pluma y al par de años de tomar la decisión de abandonar el trabajo crea al que será su segundo personaje más conocido, El Profesor Challenger. Basado al igual que Sherlock Holmes en uno de sus profesores universitarios, en este caso William Rutherford del que Conan Doyle tomaría más el aspecto que los métodos, el Profesor Challenger es una suerte de antitesis del detective victoriano. En contraposición con el estilo racional y lógico de las aventuras del detective e influenciado por el ocultismo y el espiritismo, las novelas de Challenger perfectamente podrían encuadrarse en el genero de la ciencia-ficción y como las de aquel alcanzan también un gran éxito entre el público que ve publicadas las primeras andanzas del aventurero en la revista Strand a lo largo del año 1912.

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La otra criatura

Es 1914 y Doyle publica la que a la postre será su última novela larga con Holmes como protagonista, The valley of fear. La acogida por parte del público es bastante tibia en tanto en cuanto solo la mitad de la novela tiene al detective como protagonista. Para paliar este recibimiento publica His last bow, relato que según reza su comienzo, iba a ser el epilogo a sus andanzas.

Europa vive tiempos convulsos y la amenaza de una guerra contra Alemania es cada vez más creciente. Conan Doyle se dedica a analizar la situación del ejercito ingles frente a la más que probable contienda y advierte a las autoridades que la fuerza aerea y los submarinos serán elementos muy a tener en cuenta. Propone la creación de un tunel bajo el Canal de la Mancha para evitar el bloqueo al que podrían someter a la islas los sumergibles alemanes, así como blindar a los soldados que van al frente, pero sus propuestas son tomadas como fantasias por parte de un gobierno del que solo Winston Churchill es capaz de apreciar y agradecer las sugerencias del escritor. Comenzado el conflicto Doyle intenta alistarse y como ya pasara con la Guerra de los Boers, es rechazado para el servicio por su edad y al igual que en aquella, pone su pluma al servicio del Imperio. Comienza a escribir The British campaign in France and Flanders, un promernorizado informe de la guerra que interrumpe para visitar el frente en el año 1916. Lo que allí ve es ese mismo horror al que se refería Conrad y la visita le dejará consternado para el resto de su vida, consternación esta que aumenta y se convierte en profunda depresión con la muerte en el campo de batalla de dos cuñados, dos sobrinos, su hermano Innes y su hijo Kingsley herido en la sangrienta campaña del Somme.

En el año 1916 Conan Doyle vuelve a su faceta como justiciero. Sir Roger Casement, aquel diplomático irlandes que denunció los crimenes perpetrados por la industria cauchera en el Congo y posteriormente en Sudamerica, es encontrado culpable de alta traición. En su idea de una Irlanda independiente, había tomado contacto con el gobierno Aleman en un intento de que este ayudase en su causa lo que le valió la pena de muerte. Alegando la demencia del reo, Conan Doyle comenzó una campaña en contra de la condena del que fuera su amigo, pero todos sus esfuerzos resultaron inutiles cuando se desvelaron unos diarios de Casement en los que se retrataba como un homosexual confeso, hecho este que por aquellos años también constituía un delito.

Tras lo vivido en el conflicto y la muerte de su hijo en el Somme, Conan Doyle se vuelca en el estudio y la practica del espiritismo creyendo más firmemente que nunca que puede contactar con el espiritu de sus seres queridos y anuncia de forma pública su conversion a esta doctrina. Por primera vez en su vida comienza a hacer proselitismo de estas ideas lo que le vale las críticas de, entre otros, Harry Houdini, incansable cazafantasmas que llegó a publicar artículos contra la doctrina espiritista en la Scientific American y con quien el escritor había mantenido a lo largo de los años una gran amistad. (Sobre dicha relación podeis leer Sherlock Holmes contra Houdini de la Editorial La Felguera).

La polémica en torno a la figura de Conan Doyle y el mundo de lo sobrenatural se acrecienta en 1917, año en el que dos niñas de Cottingley, un pequeño pueblo de Inglaterra, afirmaron haber fotografiado las hadas que continuamente las acompañaban en sus juegos. La publicación de las fotografías se vió seguida por un intenso debate en el que la empresa Kodak llegó a pedir el veredicto de especialistas en fotografía y como no podía ser de otra forma el creador de Sherlock Holmes se embarcó en el estudio del fenomeno posicionandose abiertamente en favor de la veracidad del asunto. Tras la divulgación de los hechos, comenzó una investigación que le llevó a publicar en 1921 The coming of the Fairies, libro en el que, como si de un antropologo se tratase, clasificaba las hadas en virtud de sus tamaños, origenes, vestimentas, etc… Conan Doyle no viviría para ver el final de esta historia que llegaría en los años 80 cuando una de las niñas, ya octogenaria, confesó lo que ya todo el mundo sabía: que lo de las fotografías era un montaje, a pesar de lo cual defendió que aquellas hadas existían en realidad.

Como demuestran este y otros hechos, la inmersión de Conan Doyle en el mundo paranormal era absoluta y desde 1918 apenas escribe ficción, volcando toda su producción en el ocultismo e iniciando una serie de viajes por todo el mundo para participar en conferencias sobre estos asuntos. Abre en Londres una librería especializada en ocultismo y un museo sobre la doctrina espiritista que defiende pero como se demostrará años más tarde, estos negocios no resultan todo lo rentables que debieran.

En el año 1926 publica The history of Spiritualism compendio de sus estudios sobre el mundo de los espiritus pero la obra no alcanza grandes ventas y tras cerca de diez años de tener abandonados a sus principales protagonistas, la carencia del dinero que ha gastado en la causa espiritista le obliga a retomar la pluma. El profesor Challenger se embarca en una aventura psiquica en The land of mist a la que seguiran en los años siguientes los cuentos When the world screamed y The disintegration machine. Por su parte, Sherlock Holmes comienza su ultimo ciclo de aventuras con la ya citada The adventure of the mazarin stone finalizandolo, esta vez de forma definitiva, con The Adventure of Shoscombe Old Place publicada en 1927.

Tras obtener los fondos necesarios y a pesar de la angina de pecho que se le diagnostica, Conan Doyle se embarca en un nuevo ciclo de conferencias sobre el tema espiritista que desde 1925 a 1929 le llevan de nuevo por medio mundo y que ven un brusco final cuando sufre una crisis cardiaca que le postra en cama hasta su muerte el 7 de julio de 1930.

Convencido de sus creencias en la existencia de los espiritus, Conan Doyle siempre considero la vida después de la muerte como “la aventura más grande” y antes de partir hacía ella dirigió sus ultimas palabras a su esposa a la que dijo: “eres maravillosa”.

El epitafio de su tumba en Hampshire reza de esta forma:

Temple de acero.

Rectitud de espada.

Arthur Conan Doyle.

Caballero.

Patriota, médico y hombre de letras.

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