PELIS DE DOMINGO (Dirty Dancing)

Me encantan los Domingos porque son días perrunos.

No quiero decir que me siente en el sofá a lamerme los huevos, entre otras cosa porque la columna vertebral, en mi caso, es cada vez mas columna y menos vertebral.

Sin en cambio, por alguna razón estética que os podrá explicar mi psicoanalista (Si lo encuentras y logras contratarle), adoro usar el susodicho día para recuperar obras de arte cinematográficas que a día de hoy, o se han olvidado, o se han convertido en remakes con menos imaginación que los participantes de First Dates.

Hoy me he levantado bailongo, quiero decir, que puedo hacer el ridículo en casa moviéndome como un estretopcoco epiléptico por el pasillo sin que nadie me moleste.

Y he recordado este final maravilloso.

DIRTY DANCING:

Como la pata de un perro envenenao, debería poneros esa sonrisa.

Los que ya calcen mis canas (Bueno, las suyas), recordaran el odio envidioso que en el año 1987 nos despertó Patrick Swaize con sus contoneos.

En el fondo todos queríamos zumbarnos a Jennifer Grey, pero claro, la “machosidad” que desprendía el profesor de baile del hotel adornada con una perfecta ejecución de bailes perversos frases que mojarían las bragas de cualquier respetable dama y un guión perfectamente elaborado, nos dejaban a los que aspirábamos al título de “Machorro del Mes” a la altura del betún.

Resumiendo, una niña pija se va de vacaciones con sus papis a un hotel de montaña, conoce al profesor de baile que la pone como un bote de vaselina en el microondas, el tipo se la liga a base de menear la cadera (Bailando, panda de pervertidos), y al final….

Bueno, ¿Que tal si esta tarde agarras a tu novia, novio, mujer, perro de las praderas o peluche infecto y le dices que no permitirás que nadie la arrincone?

Por:
Tino martín.

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