EDITORIAL 16/06/2017

“Y la locuraaa, no tiene curaaa”

Aunque les parezca una animalada (Soy un puto simio, ¿Que esperan?) estoy convencido de que la Doctora de Mingo debe ser puesta inmediatamente en libertad, y restituir su labor en el Hospital. Concretamente en la sala de espera de “Viejos que van al Centro de Salud” a pasar el día.

Es mas, me ofrezco a pagarle un cuchillo nuevo.

Acudir a cualquier centro sanitario en el mes anterior a que todos los ancianos se vayan de vacaciones con el IMSERSO es lo mas parecido al Infierno en la Tierra, después de ser Batman en Valencia.

Mucho “Ir a misa los Domingos”, “Creer en la salvación eterna”… Pero se aferran a la vida como sanguijuelas. He visto ancianos con mas enfermedades en si mismos que un puñado de chabolistas congoleños.

Y a mi el hecho de que saquen bolsas de medicinas del centro

Aquí, a la fresca, los jodidos.

hospitalario con mas droga que una voladora gallega, me la suda, pero que atesten las salas de espera porque “Es que respiro un poquito mal”, es que me hace sentir un cándido aprecio por el Doctor Menguele.

Que, por cierto, Menguele se sentaba con las piernas abiertas en su sillón. Como el 99% de los hombres. Lo que no significa que cuando un hombre se acomode en una silla, lo sé porque mi raza de mono- mandril suele pelársela a menudo y conocemos cada vena de nuestro pene mejor que los ríos de España, abra las patas como sinónimo de “Eh! Nena! ¿Tienes hambre? ¡Pues aquí hay fiambre!, si no que, por desgracia, nuestro aparato genital es externo, y se compone de una cosa larga y cilíndrica, de mayor o menor media, sustentado por dos adminículos que, si los aprietas de manera fuerte y continuada pueden llegar a doler un huevo. O dos.

Hitlër se espatarraba. No seas Hitlër.

Por lo que, a veces, resulta inevitable que necesitemos expandir el espacio interpollal (No soy médico, no me juzguen), para relajar la postura. Para que se hagan una idea, a ustedes (Ustedas) les molesta tanto que un hombre abra las piernas en un asiento, como que a nosotros una berzotas operada, o sin operar, nos empotre en los hombros unas tetas de la talla 120. Y no, no todos los hombres somos pervertidos sexuales que se nos pone el rabo como una pata de perro envenenao cuando nos ponen ese tipo de pechos en la cara. Y menos en el Metro en pleno verano.

Que, por cierto ya está aquí, el verano, digo. Y propongo poner un puesto a la entrada de cada playa donde vendan navajas de 7 muelles de Albacete, no sea que un tío se despatarre en su toalla, dos lesbianas se besen en la arena, una gitana gorda con sus doce churumbreles te plante una parrilla al lado, un viejo vaya en bañador “Slip”, o una medusa, maldita machista de mierda, te pique el culo, y tengamos que defender nuestra dignidad.

Dignidad que habría obtenido si los hijos de puta del Banco Santander no se me adelantan y me pisan la compra del Popular por 1 Lerele (Yo en mi cuenta bancaria tengo 2, hijos de puta), así podría tirarme a la hija de Aznar sin remordimientos de conciencia. Es lo que tienen los ricos, que a partir de un millón de Euros no son cuernos, es una inversión.

Por cierto, os habréis dado cuenta que esta semana no hemos publicado nada. Iba a poner excusas, pero he estado follando como un mandril en un Jacuzzi de la sierra.

Feliz Fin de Semana a Todos, y el lunes comenzamos con novedades novedosas!!!

Lord Frederick de Waldorf Astoria & Anderson Pitchtomaker

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